
Ninguna investigación durante la Fiscalía de Luz Adriana Camargo ha contado con más personas y recursos que el macrocaso de corrupción de la UNGRD. Más de 50 personas entre fiscales, agentes del CTI y demás funcionarios llevan más de dos años tejiendo la historia de una empresa criminal que nació dentro del alto gobierno y saqueó mucho dinero con varios propósitos.
A pesar de contar con semejante infraestructura investigativa, los fiscales a cargo del caso, María Cristina Patiño y Gabriel Sandoval, han sido un obstáculo para conocer la verdad y los reales nombres de todos los responsables. Es muy improbable que la cantidad de errores y omisiones para favorecer a ciertos nombres poderosos y perseguir a otros que lo son menos, tengan el motor jurídico y moral de buscar la verdad y hacer justicia. Como alguien que le ha dedicado muchas noches a conocer el expediente, deseo que pronto caiga en mejores manos.
De todas las cosas oscuras que ha hecho la Fiscalía en este proceso, me voy a concentrar en estas líneas en una muy grave y voy a explicar por qué esta información puede darle un revolcón a varias líneas de investigación del caso en la Fiscalía y la Corte Suprema.
Pedro Castro, el prestamista que supuestamente le prestó cuatro mil millones en efectivo a Sneyder Pinilla para “comprar” las voluntades de Iván Name y Andrés Calle, es un testigo falso. Esto hace un tiempo lo sabe gente de la Fiscalía y más recientemente personas muy importantes interesadas en el proceso. Yo solo estoy aca contando algo que va a explotar.
El ex senador Castro declaró como testigo en el marco del principio de oportunidad de Sneyder Pinilla que negoció su abogado Luis Gustavo Moreno con la Fiscalía. Fueron ellos, quienes trajeron su nombre al caso para probar su declaración. La versión de Castro fue capital para armar la imputación contra Iván Name, Andrés Calle y Sandra Ortiz. No es una pieza cualquiera. Hablamos del origen de un dinero que iba a ser repuesto, según Pinilla, con parte del contrato de los famosos carrotanques.
Pues bien, las mentiras, datos falsos y vacíos de la versión de Pedro Castro y Sneyder Pinilla cayeron hace un tiempo al despacho de un fiscal que ya cuenta con testimonios. Castro ya fue llamado a interrogatorio y muy posiblemente sea imputado por falso testimonio. Pronto se sabrá formalmente lo que publiqué en Blu Radio con Lina Sandoval en marzo de este año: Sneyder Pinilla no estuvo donde dijo estar en varios días claves del caso. Las celdas de su celular, que son datos de georeferenciación que revelan hora, fecha y lugar de ubicación, no coinciden con su testimonio. Además, las celdas de Pedro Castro tampoco coinciden con lo declarado ante la justicia.
En esto en particular lo que es asombroso es que ni la Fiscalía ni la Corte Suprema pidieron a la empresa de telefonía correspondiente las celdas de Pedro Castro para corroborar su testimonio y el de Sneyder. No solo no advirtieron que las celdas de Sneyder contradecían su testimonio, sino que creyeron sin reparos en la versión del “prestamista”. Les bastó su palabra sin revisar celdas, información financiera y patrimonial.
Maria Cristina Patiño y el magistrado Francisco Farfan “compraron” todo lo que les dijo Castro que les terminó metiendo los dedos en la boca a la justicia. O, tal vez, ¿lo sabían desde el principio y convenía avalar a Pedro Castro para proteger un objetivo superior? Pedro Castro le dijo a la Fiscalía bajo juramento que estaba embargado y que por eso todo lo que hizo con Sneyder fue en efectivo. No solo no estaba embargado por las fechas de los hechos, sino que tenía una fluida actividad bancaria con varias cuentas a su nombre. Eso está documentado. Es decir, mintió.
Por varias razones, no puedo en este espacio detallar todas las grietas de esta parte de la historia que la Fiscalía ha construido en el caso de la UNGRD, pero sí tengo la certeza de que el escándalo que se viene es muy grande y tendrá serias consecuencias procesales en la Fiscalía y la Corte Suprema.
Sin la historia del prestamista y el dinero en efectivo, queda muy desarmada la Fiscalía en el juicio contra Sandra Ortiz. Lo mismo en el caso de Name.
Con la posible imputación a Pedro Castro será inevitable reformular preguntas viejas y plantear otras nuevas. ¿Con qué propósito se trae un testigo falso al proceso? Que hechos y personas se pretende proteger? ?Realmente la fiscal Patino y el magistrado Farfan no sabían nada o colaboraron conscientemente para blindar esta historia? ?En qué quedará el principio de oportunidad de Sneyder Pinilla del que depende el futuro penal de más de 25 personas?
Ojala jueces y fiscales decentes y otros colegas tengan gasolina para que el país conozca por fin todos los apellidos y la verdad del macrocaso de corrupción más importante de las últimas décadas. Quien firma este texto, les asegura que faltan varias pruebas y nombres muy importantes por conocerse. No creo que las manos oscuras que han trabajado para ocultarlas sigan con el control de la situación. Muchas cosas han cambiado en los últimos meses y muchas otras cambiarán en los próximos.
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