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Jorge Enrique Robledo
Puntos de vista

No más malas decisiones contra Ecopetrol

Nada tengo que corregir de mis controversias con las políticas de petróleo, gas y Ecopetrol del presidente Gustavo Petro, quien en su gobierno apenas le revolvió una pisca de verdad a sus toneladas de falsedades sobre este sector. Una vergüenza nacional e internacional.

Su cuento de que el consumo de petróleo sería reemplazado en el corto plazo por energías renovables —solar y eólica, principalmente— fue siempre una gran mentira. Calculada para engañar a ambientalistas y ciudadanos, como lo advertí al explicar que bienvenidas esas energías, pero que, por sus mayores costos, no era realista que desplazaran a las volandas a los combustibles fósiles.

Verdad que se confirmó entre 2022 y 2025, cuando la producción mundial de petróleo no solo no se redujo, sino que aumentó de 100,0 a 105,8 millones de barriles de petróleo promedio al día, un incremento considerable que no impidió el desarrollo de las energías alternativas.

Fue además irresponsable que en ese Gobierno le hubiera impuesto a Ecopetrol gastarse grandes sumas en comprarles a unos extranjeros sus inversiones en energías alternativas en Colombia, que ellos habían podido desarrollar. Y de lo peor fue la decisión de la ministra de Ambiente en 2024, sin duda respaldada por Petro, de sabotear la presencia en el Caribe colombiano de un barco de gran capacidad científica para poder desarrollar la producción de gas, cuando simultáneamente crecían sus importaciones al país.

Además, no fueron menores los varios hechos de corrupción en la Ecopetrol del anterior Gobierno, empezando por las andanzas de Ricardo Roa y de otros personajes vinculados a la cúpula petrista.

Sobre el Ecopetrol del presidente Abelardo de la Espriella, por lo que se sabe, empieza muy mal. Porque quiere imponer en la presidencia de una empresa que exige conocimientos complejos a Joaquín Gutiérrez, sin experiencia en hidrocarburos y con discutibles negocios de salud. Luego su único mérito es pertenecer a la rosca de la campaña electoral de Abelardo de la Espriella, otro que se presenta de una manera y con frecuencia actúa de otra.

Grave que no se le haya oído a nadie de este Gobierno descartar el dañino y falso ambientalismo de Petro contra Ecopetrol. Ojalá que no sea porque les suenan grandes negocios montados sobre esa equivocación.

Y los colombianos debemos ser enfáticos en repudiar la muy equivocada idea que mueven amigos del Gobierno, de aumentar la privatización de Ecopetrol hasta el 49 por ciento de sus acciones. Posición que es muy propia de los cercanos a las trasnacionales, entre ellos De la Espriella, quien es principalmente gringo, según lo juró, con el riesgo de ser sancionado si no cumple, ante las autoridades de Estados Unidos.
Privatización que para los colombianos nos es tan inteligente como vender la nevera para comprar el mercado, en la que los únicos que de verdad ganan son los compradores, comisionistas de bolsa y los de la banca de inversión, más los políticos que les colaboren.

Coletilla. El próximo martes nos vemos en la asamblea de accionistas de Ecopetrol, a la que ojalá la cambien de sitio para no amontonarnos como sardinas en lata y nos den un tratamiento amable.

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