
Inmunodeficientes: sin defensas y sin medicinas
La población infantil es la más vulnerable a las Inmunodeficiencias primarias. Estos pacientes dependen de la inmunoglobulina para llevar una vida normal.
Los pacientes con inmunodeficiencia primaria necesitan de inmunoglobulina permanente para mantener sanas sus defensas, pero hace rato que el medicamento escasea. ¿Por qué?
Por: María Hernández
Santiago Garcés es un ingeniero civil paisa de 30 años que nació sin defensas en el cuerpo. Él y su hermana, tres años menor, sufren de inmunodeficiencia primaria, un tipo de enfermedad poco frecuente de carácter hereditario que ataca el sistema inmunológico.
Como para la mayoría de los pacientes de estas afecciones, su infancia no fue fácil. Podía pasar meses hospitalizado por neumonías u otras enfermedades graves. Sufría de infecciones múltiples y los antibióticos convencionales no le servían. Por recomendación de médicos de su familia, lo llevaron al Grupo de Inmunodeficiencias Primarias (GIDP) de la Universidad de Antioquia. “Pasé mucho tiempo en los laboratorios de la universidad”, recuerda Santiago. A los 4 años lo diagnosticaron y a los 5 comenzó el tratamiento en la Fundación Diana García de Olarte para Inmunodeficiencias Primarias (FIP), una entidad sin ánimo de lucro que surgió como una iniciativa del GIDP, de pacientes y de sus familias, para apoyar la atención integral de personas afectadas por estas enfermedades.
La razón por la que Santiago, 25 años después de haber sido diagnosticado, puede vivir una vida normal, es porque recibe una dosis mensual de inmunoglobulinas, los anticuerpos que le hacen falta a su organismo para poder defenderse. El problema es que actualmente Colombia se quedó sin el medicamento.
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