
La mujer que hizo posible morir dignamente en Colombia
Esta es la historia de Beatriz Kopp de Gómez, la aristócrata rebelde que, en 1979, creó la primera fundación en América Latina para la muerte digna y marcó el camino para la despenalización de la eutanasia.
La eutanasia solo está despenalizada en siete países del mundo. De estos –Países Bajos, Luxemburgo, Suiza, España, Bélgica y algunos estados de Australia y Estados Unidos–, el único del sur global es Colombia. ¿Cómo fue que el derecho a morir dignamente se instaló en una nación católica y rezandera hasta la médula en la que, como es costumbre entre sus vecinos, la Iglesia y las fuerzas más conservadoras han pautado el debate moral sobre la autonomía a la hora de decidir sobre los últimos días de vida? Para intentar dar una respuesta, hay que volcar la mirada hacia la mansión Kopp, hoy sede principal de la Gran Logia Masónica de Colombia.
Beatriz Kopp, la aristócrata rebelde
En 1923, el arquitecto Alberto Manrique Martín construyó la mansión Kopp por encargo de Leopoldo Kopp Castello –hijo del fundador de Bavaria, Leo Siegfried Kopp– y su esposa, Olga Dávila. Sin ir al colegio, educada por una institutriz alemana, allí se crio y pasó su infancia y adolescencia Beatriz Kopp, la mujer rebelde del apellido cuyo legado vital sería, ni más ni menos, que despenalizar en el país del Divino Niño, la culpa y la penitencia la voluntad de no extender la vida cuando esta ya no es ni soportable ni digna.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios












