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Cultura

Shakira, la identidad y el sueño de no vivir aquí

En este texto, Nicolás García De Castro, filólogo de la Universidad Nacional y doctor en filosofía de la Universidad de Antioquía, reflexiona sobre los lugares comunes identitarios y lo ajeno que resulta Shakira a la tradición folclórica colombiana.

Por: Juan Francisco García

Por: Nicolás García De Castro.

Por supuesto, toda generalización es odiosa. Pero el lugar común también es una valiosa categoría mental: ineludible y necesaria. Maestros del cliché como Tarantino o Woody Allen han mostrado las enormes posibilidades estéticas del lugar común y, por otro lado, la investigación en todas las áreas del saber ha mostrado que, sin importar cuán preciso u objetivo quiera ser el análisis de la realidad, este siempre termina por recurrir a nombres (arriba, abajo, electrón, Dios) que solo parcialmente se corresponden con la experiencia concreta de aquello que queremos categorizar. Ya lo dijo Niels Bohr: “Estamos suspendidos en el lenguaje”.

Decir “los colombianos son echaospalante” resulta tan impreciso como decir que todos los seres humanos tienen dos ojos. Pero la relevancia de cualquier afirmación identitaria no se resuelve por su grado de precisión, sino porque condensa un proceso emotivo en el que se expresa el conflicto entre lo individual y lo colectivo, entre lo local y lo global. En ese sentido, el cliché identitario no solo intenta dar nombre a una realidad vivida, experimentada, sino que sobre todo escenifica una expectativa, una suerte de ideal.

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