
Afluente: el restaurante que cuida los páramos
CAMBIO visitó el restaurante Afluente para ver de primera mano cómo es que su propuesta cuida los páramos en Colombia.
Cuando el chef bogotano Jefferson García volvió a Colombia, después de 14 años de deambular por el mundo y trabajar en prestigiosos restaurantes de Chile, Tailandia, Uruguay y Dinamarca, se sintió como un turista en su propio país. Y como un turista más, al caminar por los páramos, quedó boquiabierto y conmovido.
Obsesionado, por cuatro años se dedicó a estudiarlos, a caminarlos pacientemente para conectar con sus animales y su flora, las comunidades que los habitan, con su niebla milenaria; hasta llegar a la bandera y el propósito –hoy tan relevante en estos tiempos de racionamiento– de Afluente, su primer restaurante: o cuidamos los páramos o nos morimos de hambre y de sed.
Aunque durante su periplo en el extranjero trabajó en Central de Lima, el mejor restaurante del mundo según The 50 World's Best Restaurants; en el Gaggan Anand de Tailandia, que tiene dos estrellas Michelin; fue en Copenhagen, gracias a trabajar con el chef Matt Orlando –referente de la cocina sustentable–, que el ADN de su gastronomía se consolidó: cocinar con la plena conciencia de que los recursos son finitos, obligarse a la eficiencia, bajar los costos energéticos de la operación lo máximo posible. Reutilizar. Hacerse cargo.
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