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La campaña de Abelardo de la Espriella se refugia en la fe religiosa
Elecciones Colombia 2026

La campaña de Abelardo de la Espriella se refugia en la fe religiosa

El candidato de la derecha y su círculo de asesores se proclaman creyentes, provida, invitan a homilías y anuncian que, en caso de ganar, la religión volverá a las aulas. ¿Es posible?

Por: Armando Neira

En varios videos que circulan en las redes sociales afines al candidato de la derecha, Abelardo de la Espriella, se invita a los ciudadanos a votar por él porque durante su gobierno volverán las clases de religión a los colegios del país.

El mensaje ha calado y se replica con fervor en esta campaña marcada por los mensajes instantáneos, a pesar de que la Corte Constitucional ha reiterado que, al ser Colombia un Estado laico, los colegios públicos tienen prohibido imponer un credo específico –como el catolicismo– y deben ofrecer alternativas neutrales para los estudiantes que decidan no recibir formación dogmática.

La posición más reciente del alto tribunal quedó plasmada en la sentencia T-357 de 2024, en la que se ordenó a un colegio público eliminar los contenidos dogmáticos católicos de su clase de religión y garantizar una formación neutral sobre el fenómeno religioso.

Mientras los ciudadanos van a votar este 21 de junio en la segunda vuelta, son varias las convocatorias para encontrarse en misas para que desde el cielo le llegue al candidato un refuerzo extra, según ellos, por decisión del Creador.

El programa de gobierno de De la Espriella establece como principio rector la “extrema coherencia”, fundamentada en cinco ejes: familia, trabajo, fe, propiedad y seguridad. Además, define como brújula moral de su gobierno la fe y los valores, la familia, la ética pública y la autoridad. La religión no es un tema marginal sino estructural en su discurso.

En realidad, la campaña encontró un punto de convergencia con los votantes del No en el plebiscito por el Acuerdo de Paz de 2016, en el que un factor determinante fue la resistencia a lo que se llamó “ideología de género”. Así, en la primera vuelta, como le dijo a CAMBIO Juan Daniel Oviedo, este factor le jugó en contra a la llave de él con Paloma Valencia. 

“A esta campaña la rompieron el machismo y la homofobia. Uno tiene que ser consciente de que errores se pudieron cometer muchos, y daremos la cara siempre que haya alguna equivocación. Pero el efecto de fondo era que una tercera parte de las personas que votan tiene inclinaciones machistas. Ese sentimiento machista y la homofobia explícita que existe en Colombia, con todos los ataques que recibí diciéndome que yo promovía el cambio de sexo en los niños y que íbamos a sexualizar a las niñas en Colombia, llevaron a que la gente mirara hacia otro lado”, sentenció Oviedo.

De ateo confeso a creyente

Durante años –como se comprueba en varias entrevistas en video–, De la Espriella se declaraba abiertamente ateo. Sostuvo una visión marcada por el escepticismo: no creía en Dios porque solo aceptaba lo que podía ser explicado racionalmente.

Como él mismo lo dijo: “Yo no creía en nada que la razón no pudiese explicar”. En 2017, en una entrevista en el programa Confesiones de Red+Noticias, confirmó que no era creyente y que se había casado por la Iglesia “por una tontería”, por amor.

 

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Como un milagro, según explica, su conversión religiosa ocurrió hace aproximadamente seis años y estuvo motivada por un hecho puntual: la muerte de una persona cercana. En sus propias palabras: “La muerte de una persona muy querida para mí y muy cercana. Y logré esa conexión con Dios a través de ella”.

Se refiere a la muerte de Beatriz, la hermana menor de su madre, una figura muy cercana en su infancia con quien se llevaba solo dos años. Según su testimonio, era una mujer profundamente devota que vivía preocupada porque él no fuera creyente. La muerte ocurrió durante la pandemia de covid-19. Según ha narrado en distintas entrevistas, la pérdida lo sumió en una profunda depresión: “Duré 12 días sin hablar, yo que no me callo”.

Tras ese golpe, De la Espriella dice que inició un estudio personal de la Biblia y llegó a la conclusión de que “la inteligencia viene del hombre, pero la sabiduría viene de Dios”.

Como prueba de su conversión, el candidato señala una canción religiosa titulada Hallelujah, publicada en YouTube el 10 de diciembre de 2021, en la que él mismo canta y cuya letra dice “un ateo que consiguió creer”.

Varios sectores le han dicho que su conversión es una “mentira para recoger votos” y que se aprovecha de la fe genuina de buena parte de los colombianos para aumentar su caudal electoral. Son críticas que él rechaza reiteradamente. 

En estos tiempos de batalla electoral en los que irrumpió la Inteligencia Artificial, él fue protagonista de un video manipulado en el que supuestamente confesaba que “no creo en Dios, eso es pura carreta”. La campaña tuvo que salir a desmentirlo: en la entrevista original habla exactamente de lo contrario, de cómo se convirtió en creyente.

Un círculo de poder creyente

Si De la Espriella se proclama el más fervoroso de los creyentes, su círculo de poder –con el que aspira a llegar a la Presidencia– lo acompaña en esa misma línea. A sus colaboradores más cercanos los une el hecho de ser hombres y manifestarse creyentes.

Su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo Abondano –economista, exministro de Hacienda y Comercio del Gobierno de Iván Duque–, se describe como un hombre de fe profundamente católico. Según declara, su espiritualidad y su vida familiar, basada en los principios del amor y la unión, son ejes fundamentales de su vida personal y pública. “Yo soy un hombre provida. Creo en la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural”, dice.

Para Restrepo, él como De la Espriella representan valores que considera compartidos por una amplia mayoría de colombianos: “Son los valores de creer en Dios firmemente y de creer en la vida”.

 

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Jaime Andrés Beltrán, gerente de Regiones de la campaña y exalcalde de Bucaramanga –cuya elección fue anulada por el Consejo de Estado por doble militancia en 2025–, es también conocido por ser un líder cristiano. Él es el mismo pastor de la iglesia Camino a la Libertad. Su padre, Jaime Beltrán Contreras, es un pastor influyente que fundó esa congregación en Bucaramanga en 1986, bajo el Movimiento Misionero Mundial. La iglesia es conocida por congregar hasta 4.000 personas.

Carlos Alonso Lucio, jefe programático de la campaña, ha transitado por espacios muy distintos –y llamativos– de la realidad nacional. Fue militante del M-19 desde joven, y compañero de armas del presidente Gustavo Petro hasta que el grupo se desmovilizó en 1990. Como representante a la Cámara, fue uno de los defensores más vehementes del entonces presidente Ernesto Samper durante el proceso 8.000. Después de estar prófugo aproximadamente dos años, la Corte Suprema lo condenó el 14 de agosto de 2000 a 30 meses de prisión por falsa denuncia. Tras cumplir la condena, se convirtió al protestantismo y se hizo pastor de la iglesia cristiana Casa sobre la Roca.

Las iglesias, protagonistas de la campaña

A nivel organizacional, el protagonismo de las iglesias en la campaña también ha ido creciendo. Allí están el Partido Colombia Justa Libres y varios pastores y líderes de la Misión Carismática Internacional, una de las iglesias evangélicas más influyentes del país, a la que pertenecen sus copartidarias en Salvación Nacional Sara Castellanos y Carol Borda, entre otros.

En el discurso del candidato aparece también una referencia histórica con la que algunos lo han comparado: Ciro el Grande, rey persa que, según la Biblia, permitió el retorno del pueblo de Israel del exilio en Babilonia. Es decir, un líder no religioso que fue instrumento de Dios para apoyar sus causas. De la Espriella ha adoptado esa imagen y se ha presentado como “el Ciro que necesita Colombia”.

“Él es el Ciro que necesita Colombia”, reitera el pastor cartagenero Miguel Arrázola, líder de la iglesia cristiana Ríos de Vida, muy influyente en Cartagena. “Tenemos que unirnos para conquistar nuestra patria milagro, nuestra bella Colombia. Enfrentamos una batalla fundamental: la espiritual, porque sin convicción en Dios es imposible tomar decisiones correctas”, dice el pastor John Milton Rodríguez, líder de Colombia Justa Libres.

¿Fe electoral o fe de gobierno?

En este contexto surgen dos preguntas: ¿estos anuncios de fe les sirven electoralmente? Y, en caso de ganar, ¿tendrán alguna incidencia real en la formulación de políticas públicas?

Hasta ahora, sobre todo en redes sociales, varios de sus seguidores dicen que representan el retorno a las buenas costumbres y que se alejan de los caminos que tomó el Gobierno del presidente Petro. Desde la campaña, Restrepo defiende abiertamente los principios cristianos, los valores familiares y la libertad religiosa como ejes de su propuesta electoral, y acusa al Gobierno actual de ser “extremista e irrespetuoso con los creyentes”.

Este fin de semana, el presidente Petro y Restrepo tuvieron un duro enfrentamiento. El jefe del Estado señaló a Restrepo como “un extremista de la derecha de la Iglesia católica, parecido al exprocurador Alejandro Ordóñez, y por su pensamiento económico es un neoliberal e instrumento de la desigualdad social en favor de los más poderosos”.

Restrepo respondió: “Me enorgullece practicar el catolicismo. Mientras usted y su gente mienten, manipulan, derrochan y malgastan, generan odio y resentimiento social, yo prefiero ser fiel a mis creencias, siendo un buen padre, buen esposo, un buen servidor público y un buen ciudadano”.

El choque con la institucionalidad

En el hipotético caso de que la fórmula De la Espriella–Restrepo comience a gobernar a partir del próximo 7 de agosto, es previsible que surja una tensión especialmente aguda en los colegios públicos, pues el candidato ha dicho que va a “sacar de las clases a Fecode y a meter a Dios”. En un Estado laico como Colombia, ese propósito chocaría de inmediato con la jurisprudencia de la Corte Constitucional, en particular con la sentencia T-357 de 2024.

 

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Como se trata también de una propuesta provida, habrá probablemente una nueva discusión sobre la interrupción voluntaria del embarazo. “Defender la vida del indefenso es la más grande y hermosa de nuestras batallas. Esta tarea es cultural y moral. La mejor forma de cumplirla es en familia y de la mano de Dios”, dice De la Espriella. Tanto él como su fórmula vicepresidencial cuestionan, además, avances como la adopción por parte de parejas del mismo sexo.

En el ámbito internacional incluso se ha mencionado la posibilidad de que Colombia restablezca el Concordato con la Santa Sede, figura que rigió hasta la Constitución de 1991. Sin embargo, ni en su programa ni en sus declaraciones públicas está ninguna propuesta explícita en ese sentido.

Un concordato formal requeriría, además, negociaciones con el Vaticano y reformas constitucionales, lo que lo hace poco probable como medida concreta en el corto plazo.

Es decir, aunque De la Espriella tenga la convicción de que la fe mueve montañas, varias de sus propuestas en este campo chocarían de frente con una estructura más terrenal que, en este Gobierno, demostró su solidez: la institucionalidad. Hay derechos ganados, respaldados por sentencias de la Corte Constitucional, que se interpondrán en el camino hacia lo que ellos llaman la 'patria milagro'.

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