¿Las mascotas hacen parte de la familia? El debate es más difícil de lo que parece
10 Noviembre 2023

¿Las mascotas hacen parte de la familia? El debate es más difícil de lo que parece

Parte del debate consiste en definir qué animales son considerados de compañía.

Crédito: Freepik

¿Su perro o su gato son parte de su familia? La discusión jurídica sobre la familia multiespecie tiene muchas aristas. ¿Somos dueños de los animales de compañía o sus custodios? ¿Los animales tienen derechos? Si los tienen, ¿qué tipo de derechos? Le contamos qué dicen los expertos sobre un tema que está en manos de la Corte Constitucional.

Por: Alejandra Bonilla Mora

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Decir que los perritos o los gatos hacen parte de las familias de los colombianos puede parecer obvio debido a la relación de afecto y cariño que generan. Pero cuando hay una separación conyugal y toca definir quién se queda con el perro, o si en un divorcio la mascota puede ser objeto de una medida de embargo judicial, la discusión se torna mucho más compleja. Hoy día se habla del concepto de la familia multiespecie; y, aunque ya hay decisiones judiciales que han reconocido ese concepto, el gran debate está en manos de la Corte Constitucional.

Precisamente, para tener más elementos de juicio para fallar, el alto tribunal escuchó a expertos de todos los sectores en una audiencia pública que arrojó un panorama complejo de las eventuales implicaciones que tendría hacer el reconocimiento de los animales como la familia multiespecie y sobre hasta qué punto se puede avanzar en la protección de los animales de compañía.

Por ley, los animales son seres sintientes, pues dejaron de ser considerados cosas desde 2016. Ese ha sido el inicio del debate: ¿qué significa que sean seres sintientes? ¿De qué animales estamos hablando? ¿Reconocerlos como parte de la familia implica reconocerles derechos? ¿Cómo se va a actualizar el derecho frente a la realidad de que las personas cada vez más toman una decisión consciente de vivir con un animalito y no tener hijos? 

María Eugenia Gómez, experta en Derecho de Familia de la Universidad Externado, planteó que hoy no hay impedimento para reconocer a la familia multiespecie; el debate está en sus implicaciones, porque, por ejemplo, ser miembro de una familia también conlleva el cumplimiento de obligaciones que no se pueden demandar de un animal.

Para Gómez, el reconocimiento no implica aplicarles a estos animales el mismo régimen que cobija a los demás integrantes de la familia, ni equipararlos como sujetos de derechos. Tampoco, dijo, se espera que se les apliquen temas del derecho civil como régimen de visitas o de alimentos, pero sí una regulación de su tenencia y su protección.

Juan José Rodríguez Espitia, experto en Derecho Comercial de la Universidad Externado, dijo que en este debate hay que empezar con precisar términos, porque no hay una definición de qué quiere decir que un animal sea “ser sintiente”. El derecho, según él, se construye sobre categorías y en Colombia se habla de bienes y personas. Las personas hacen parte de la familia, y como personas son sujetos de derechos y de obligaciones.

Para el profesor Rodríguez, sí es posible decir que los animales de compañía son bienes, pero también seres sintientes, es decir que son merecedores de protección, y deberían ser considerados sujetos de derechos, pero no de los derechos que tenemos los seres humanos. 

Carlos Andrés Guzmán, magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, opina que Colombia debería avanzar y “superar ese falso dilema de que todo lo que no es persona es automáticamente una cosa”, y ser lo suficientemente creativos para dar una categoría diferente; abandonar la visión antropocéntrica, tomando en cuenta el bienestar del animal como parte de todas estas discusiones.

Para la veterinaria Myriam Acero, no se trata de humanizar a los animales sino de darles un tratamiento especial que podría ser una categoría diferente a la de “ser sintiente”: la de “un ser afectivo”.

Anabel Riaño Saad, de la Universidad Externado, asegura que en Colombia –que reconoce diferentes tipos de familia, incluida la monoparental– siempre se ha tenido claro que se trata de un grupo de personas, y que las personas son sujetos de derechos y de obligaciones. Es decir, dice ella, que el vínculo que se genera entre padre e hijo no es solo la relación afectiva; también, surgen las obligaciones mutuas, como de cuidado. 

“¿En esa relación, qué rol tendría el animal? Tendrían derechos sucesoriales? Hay un riesgo de tergiversación. Decir que el animal es parte de la familia abriría una puerta para reconocerlo como sujeto de derechos”, dijo, al precisar que no hacer ese reconocimiento no implica desproteger bajo ninguna manera a los animales, pero tampoco eliminar el hecho que hoy los humanos son "propietarios" de sus animales de compañía.

¿Qué más preguntas surgen? Para Rosa Guío Camargo, de la Universidad Nacional, es imposible desconocer los vínculos de afecto y es claro que los animales no tienen deberes hacia los seres humanos, mientras que los humanos sí tienen una carga hacia ellos de protección, por lo que los animales deberían ser considerados parte de una familia multiespecie, pero sin entrar a equiparar su situación con la de una persona.

¿De qué animales estamos hablando?

Guío también dijo que la Corte debería precisar no sólo qué animales son considerados animales de compañía, para separarlos de los animales domésticos y de los destinados para consumo humano, y que debería pronunciarse ante la eventualidad de que las personas abusen del derecho y generen disputas en relación con sus animales.

De hecho, la misma Corte se anda preguntando de qué animales versa esta discusión. La respuesta que dieron los expertos es que son perros y gatos, principalmente, animales que convivan con los seres humanos y generan una relación afectiva. Incluso, podrían entrar los hámsters; pero ¿también los loros, los mini pigs, los caballos? Andrea Padilla, senadora animalista, dijo que el alto tribunal debería ayudar a fijar un precedente al respecto.

Padilla no solo apoyó la idea de familia multiespecie, y destacó los lazos afectivos que se generan con los animales, sino que también indicó que se debería pasar de hablar de que las personas son propietarias de estos, para hablar más de un régimen de custodia, “similar a la de un hijo humano, que busca salvaguardar la protección física y emocional del individuo”.

Juan Carlos Losada, otro integrante de la bancada del Congreso que vela por la protección de los animales, dijo que la Corte debería dar una protección de los animales de compañía que quedan en medio de las discusiones civiles, como la compra y venta, y destacó que en ninguna circunstancia se puede permitir que estos queden embargados por medio de una decisión judicial.

Además, dijo que acá hay una decisión consciente de un ser humano para vivir con un animal de compañía y por tanto debería reconocerse como parte de la familia, sin que esto implique reconocerles derechos ni cambiar su estatus.

Con estos elementos de juicio, la Corte Constitucional entrará a realizar un pronunciamiento sobre una tutela que se presentó por una disputa de una familia y de dos perritos que fueron embargados por un juez en un proceso de divorcio.

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