HACE MÁS DE CINCO SIGLOS

La historia es como sigue: en los siglos XV y XVI la décima (diez versos de ocho sílabas) eran plato de poetas ilustres, como Jorge Manrique, Lope de Vega o Quevedo. Al llegar a América se convierte en la métrica más popular, mientras que en España prácticamente se abandona. Las siguientes estrofas, escritas hacia 1460 por el famoso don Jorge, revisten ya las características de las rimas que en el nuevo mundo se alojaron luego en sones, vallenatos, cantos de vaquería… y allí siguen.
Diciendo qué cosa es amor
Es amor fuerza tan fuerte
que fuerza toda razón;
una fuerza de tal suerte
que todo seso convierte
en su fuerza y afición;
una porfía forzosa
que no se puede vencer
cuya fuerza porfiosa
hacemos más poderosa
queriéndonos defender.
Es una cautividad
sin parecer las prisiones;
un robo de libertad,
un forzar de voluntad
donde no valen razones;
una sospecha celosa
causada por el querer,
una rabia deseosa,
que no sabe qu’es la cosa
que desea tanto ver.
Es un modo de tortura
con las mudanzas que face;
una vez pone tristura,
otra vez causa folgura
como lo quiere y le place;
un deseo que al ausente
trabaja, pena y fatiga;
un recelo que al presente
hace callar lo que siente
temiendo pena que diga.
Todas estas propiedades
tiene el verdadero amor;
el falso, mil falsedades,
mil mentiras, mil maldades
como fingido traidor;
el toque para tocar
cuál amor es bien forjado,
es sufrir el desamor
que no puede soportar
el falso sobredorado.
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