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DEL GUAYO AL GUAYABO

DEL GUAYO AL GUAYABO
Caminando por la décima
Los Danieles

DEL GUAYO AL GUAYABO

Como todos los colombianos, el profesor Pompilio Iriarte tuvo que hervir en dos aguas durante las últimas semanas: el agua fascinante de la Copa Mundo y el agua envenenada de la política nacional. Resultado del doble hervor son las décimas que hoy nos ofrece.


Del rifirrafe al «fifirrafe»

Propongo como mascota
de la FIFA a la «firafa».
Por alta, no se le zafa
ni ramita ni bellota.
Maestros de la chacota
y expertos en rifirrafe:
sin que nadie se nos zafe,
vamos tíos a por la FIFA,
todos, todas a la fija
en alegre «fifirrafe».


Del manicomio al estadio

«El que no salte es inglés»,
decía un amputado gaucho
dando brincos como un caucho
con sus dos piernas sin pies.
«¿Qué clase de loco es?», 
pregunta Kane con inquina
mientras perdía la Argentina
contra España, la final.
¿Lo habrá dejado tan mal
la guerra de las Malvinas?


De Barón al varón

El buen Cristiano, varón
y futbolista aclamado,
por fin la razón le ha dado
al pulcro Jorge Barón.
La culpa fue del balón,
pero si la patadita
no lleva de chalaquita,
a instancias finales ya,
de seguro que será
la última patadita.


Del podio al solio

España la provinciana
en la Europa modernista,
la gran Copa mundialista
por segunda vez se gana.
La Colombia macondiana
que ha buscado en vano el podio,
sueña ahora con un solio
para jugar o jurar
en guarnición militar
o, si no, en el Capitolio.


Del estadio al Capitolio

Un dignatario invitado
a la juramentación
se cuela en una sesión
del honorable Senado.
Están gritando: ¡Tarado!,
¡rata!, ¡zorra!, ¡populista!,
¡caspa!, ¡lacra!, ¡contratista!
—¡Guau!— exclama el forastero
mientras se cala el sombrero—.
Creo que están llamando a lista.


De rojo a castaño oscuro

Bonaparte usaba capa
de encendido carmesí;
la lucía porque así
el rojo la sangre tapa.
Dos siglos después, no escapa
el rey de la exhibición
al truco de Napoléon,
aunque esta vez, carilargo,
se juramente en el cargo
con un pantalón marrón.


Del «wow» al miau

Hacen juego caqui y caca;
también, caca y cagajón;
y con ellos, el mojón
de alguna sagrada vaca.
Con la arenga, la alharaca
y los eructos y flatos 
de políticos baratos.
A juego el «wow» y el guau guau
que ahora cambian por el miau
en el circo de los gatos.

Del conversatorio al supositorio

¡Miau! Hay días en que estamos
con los discursos, diarreicos,
con las arengas, proteicos
y de callar poco hablamos.
Pujantes, dizque evacuamos
intestinas conmociones.
Para las conversaciones
tenemos conversatorio.
Nos queda el supositorio
para hacer suposiciones.

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