
¿Dónde quedan las mujeres en el Ministerio de la Igualdad?
La inmensa diversidad de poblaciones que abarca el Ministerio de la Igualdad y la Equidad puede dejar reducida a la mujer a su mínima expresión. Ministerios parecidos en Iberoamérica han resultado ser ineficaces.
Por: María Fitzgerald
A comienzos de enero, el Gobierno de Gustavo Petro dio inicio al cumplimiento de una de sus promesas de campaña: la creación del Ministerio de la Igualdad y Equidad. El nuevo ministerio tendrá la misión de disminuir –hasta donde le sea posible– las “desigualdades económicas, políticas y sociales, con enfoque en el cumplimiento de los principios de no discriminación y no regresividad”.
En principio, la idea de un Ministerio de la Igualdad no era de la igualdad sino de la mujer, y fue vendido por Petro como un ministerio que defendería los derechos de la mujer y reduciría las desventajas sociales y laborales que las separaban de los hombres.
Sin embargo, cuando el equipo de Gobierno se sentó a delinearlo, decidió incluir otros grupos poblacionales y llamarlo, mejor, Ministerio de la Igualdad y la Equidad. No se concentraría únicamente en todas las diversidades de mujeres, sino en todas las diversidades en general: población LGBTIQ+, pueblos afrodescendientes, negros, raizales, palanqueros, indígenas y rom; campesinos y campesinas, jóvenes, miembros de hogares en situación de pobreza y pobreza extrema, personas con discapacidad, habitantes de calle, población en territorios excluidos; adultos mayores, familias, niños y población migrante regular, irregular, refugiado, en tránsito y retornado.
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