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Género

La industria webcam en Colombia: entre el lujo y la explotación

Aunque se ha presentado como una alternativa para enfrentar la precarización laboral, la industria webcam no produce ganancias exorbitantes para todas las modelos. ¿Cómo funciona el negocio y por qué es urgente la regulación?

Por: María Fitzgerald

Fajos de billetes. Carros lujosos. Joyas. Ropa. Bolsos. Casas enormes y viajes por todo el mundo. Si les preguntan, aseguran que sus cuentas bancarias cada día crecen más y que todo lo han conseguido gracias a su trabajo siendo modelos webcam.

Aida Cortés, una de las influencers más famosas en Colombia, asegura que ha conseguido hacer más de 100 millones de pesos al mes como modelo webcam. Incluso, durante una entrevista, dijo que uno de sus clientes le pagó simplemente por verla dormir: “Él me veía cansada, después de estar varias horas transmitiendo, entonces me decía que hiciera un privado y me decía ‘duerme’. Él pagó millones para que yo durmiera y descansara durante 60 minutos”

Cuando se pregunta en TikTok, el buscador arroja miles de videos como este, donde las y los modelos hablan de sus experiencias, dan tips, enseñan cómo afiliarse a los estudios webcam y cómo conseguir ganar millones con este trabajo. Según ellos, a todos les va bien. Pero la realidad es que no todos consiguen semejante estado de prosperidad.

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