
El genocidio de la UP: “Todo pasó frente a nuestros ojos”
Tumba de Jaime Pardo Leal en el Cementerio Central de Bogotá.
En adelante, el 11 de octubre será el Día Nacional de las Víctimas de la Unión Patriótica. ¿Por qué esta decisión es vital para la memoria del país? ¿Cómo es posible que al menos 5.733 militantes de un mismo movimiento fueran asesinados, desaparecidos o secuestrados? ¿Cómo está hoy la UP? Análisis.
Por: Armando Neira
En aquellos tiempos, todo el país sabía que iban a matar a Jaime Pardo Leal, el líder de la Unión Patriótica (UP), el hijo de una pareja de campesinos, nacido en Ubaque (Cundinamarca) el 28 de marzo de 1941, el abogado egresado de la Universidad Nacional y el político de estilo desenfadado que irrumpió en las elecciones presidenciales de 1986 para sembrar la semilla que permitiría, en un lejano día, a la izquierda alcanzar el poder mediante el voto.
Todos lo sabían, incluso él. Por eso había comprado varios seguros de vida y abrió una cuenta a nombre de su esposa, Gloria de Pardo, en la que ahorró lo suficiente para un año de mercado para su familia, según sus propias instrucciones.
Lo sabían en las salas de redacción de los medios de comunicación, donde se habían preparado perfiles detallados de los momentos más importantes de su vida, listos para ser publicados cuando lo asesinaran. Por eso, después de pasar un domingo con su familia, cuando le dispararon varias ráfagas a las 3:45 de la tarde del 11 de octubre de 1987, en la carretera que une a La Mesa con Bogotá, la noticia causó estupor, pero no sorpresa.
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