
Volvimos al pasado
El atentado al candidato Miguel Uribe Turbay revive esos nefastos años de 1989 y 1990, cuando las balas acabaron con la vida de tres candidatos presidenciales. Colombia entera debe unirse para impedir que la polarización, la estigmatización y la violencia del lenguaje lleven a que esa pesadilla se repita.
Por: Redacción Cambio
En 1991, doña Nydia Quintero vio a su hija, la periodista Diana Turbay, asesinada en un fallido intento de rescate luego de varios meses de cautiverio en manos de Pablo Escobar. Y este sábado, a sus 94 años, se enteró de que su nieto, hijo menor de Diana y candidato presidencial, Miguel Uribe Turbay, recibió dos tiros, uno de ellos en el cráneo. Entonces exclamó: “A Miguel pónganle una tela blanca en la cabeza”.
Era poco después de las 5:00 de la tarde cuando una ráfaga de varios disparos interrumpió el discurso del aspirante opositor a la presidencia de la república. Segundos antes de quedar inconsciente, Uribe Turbay se había referido al problema que suscitan las armas en manos de los “bandidos”. El candidato defendía el derecho que, a su juicio, deben tener los ciudadanos para defenderse de esa amenaza. Se llevó el índice a la sien para decir que una política responsable de posesión civil de las armas debe ir acompañada del cuidado de la salud mental. En ese instante, empezó el tiroteo.
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