Ir al contenido principal
Gustavo Petro y la exalcaldesa y aspirante presidencial Claudia López, en una imagen publicada en sus redes sociales por el expresidente de la República.
Poder

Petro y Claudia López: el primer movimiento de cara a las elecciones de 2027

Gustavo Petro y la exalcaldesa y aspirante presidencial Claudia López, en una imagen publicada en sus redes sociales por el expresidente de la República.

El expresidente y la exalcaldesa de Bogotá sorprendieron con un encuentro que abre una nueva etapa de acercamientos políticos y pone sobre la mesa la disputa por el poder territorial en 2027. ¿Se unen el centro y la izquierda para enfrentar a De la Espriella?

Por: Armando Neira

Siguiendo la tradición colombiana de empezar a hablar de las próximas elecciones cuando el gobierno recién elegido apenas se está acomodando en el cargo, el expresidente Gustavo Petro y la exalcaldesa de Bogotá Claudia López sorprendieron en las últimas horas con una fotografía en la que aparecen afectuosos, casi como nuevos mejores amigos.

Petro reveló el encuentro en sus redes sociales. Allí llamó a la “máxima unidad ante la antidemocracia y la antipatria” y propuso ampliar la Alianza por la Vida —el bloque político que ya venía impulsando desde la pasada campaña presidencial— con miras a las elecciones regionales de 2027.

El expresidente sostuvo que ese proyecto debe llegar a todos los rincones del país, atender a quienes más lo necesitan y aspirar al mayor número posible de curules, alcaldías y gobernaciones. También dijo que el sector debe estar preparado para lo que llamó reemplazar “un gobierno extranjero e incapaz”.

Claudia López, por su parte, pidió que cesen los años de sectarismo y los señalamientos infundados en su contra y en la de la senadora Angélica Lozano, que, a su juicio, solo han beneficiado a lo que calificó como la derecha “mafiosonga y fascista”.

La exalcaldesa aclaró que el encuentro no significa simplemente dar vuelta a la página, sino reconstruir puentes, confianza y propósitos. Un proceso que, dijo, tomará tiempo y que, por ahora, se reduce a “un primer café, ni más ni menos”. Reconoció, además, que la noticia genera alegría en unos, frustración en otros e inquietud en muchos más.

Dos orillas, una foto

Para el analista Andrés Segura, la intención detrás del encuentro es empezar a demarcar dos bandos: el de la muerte —que, señala, sectores como los Defensores de la Patria estarían facilitando con mensajes como los relacionados con cadáveres— frente al de la vida, en el que Petro viene trabajando desde hace años.

Ahí, explica Segura, empieza a definirse hacia dónde quieren llevar el debate político de cara a 2027. Según su lectura, López se suma a ese proyecto porque le garantiza reflectores y le permite posicionarse desde ahora como figura de oposición, ya sea pensando en una nueva aspiración a la Alcaldía o incluso a la Presidencia, sin necesidad de definir todavía cuál de las dos.

 

WhatsApp Image 2026-09-10 at 1.40.57 PM.jpeg
La exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, y el expresidente Gustavo Petro. Fotos: CAMBIO y Presidencia.

 

El problema, advierte, es que ese movimiento puede cerrar el mapa político en dos grandes bloques y dejar por fuera a terceras opciones que tendrían espacio para crecer si logran plantear un encuadre diferente.

Hay, sin embargo, otros problemas. Segura considera, además, que Claudia subestima que Petro sigue siendo el verdadero polo de atracción de esa eventual alianza, más que ella misma, pese a que hoy el exmandatario es una figura que genera rechazo en buena parte del país.

A su juicio, por más que la exalcaldesa justifique el acercamiento como un sacrificio en nombre de un bien superior que la lleva a dejar de lado sus diferencias con Petro, este tipo de giros puede profundizar la percepción de que es una política acomodada. Algo que, advierte, afecta seriamente su imagen y cuyo impacto ella parece no dimensionar del todo.

Con este movimiento, agrega el analista, Petro busca volver a ubicarse en el terreno que mejor domina: el de la oposición. Desde allí podría atraer a otros sectores y quedar como el líder natural del proceso.

Con ese discurso intentará, sin que esté garantizado que lo consiga, ir borrando poco a poco la memoria sobre su propio gobierno y episodios como el de la constituyente, para reposicionarse como un guerrero de la vida y de las ideas progresistas.

Más allá de la coyuntura electoral

María José Pizarro, exjefa de la campaña del senador Iván Cepeda —candidato del Pacto Histórico que perdió la segunda vuelta frente a Abelardo de la Espriella, de Defensores de la Patria—, sostiene una lectura distinta.

Explicó que la Alianza por la Vida nunca respondió a una coyuntura electoral, sino a un proceso de largo aliento que reúne a sectores progresistas, socialdemócratas, de pensamiento liberal y defensores de la democracia en Colombia.

 

WhatsApp Image 2026-09-10 at 4.49.33 PM.jpeg
Claudia López, el día en que hizo su anuncio oficial de sumarse a la campaña de Iván Cepeda, con el propósito de detener al entonces aspirante y hoy presidente de la República, Abelardo de la Espriella.

 

Pizarro manifestó su alegría por el encuentro entre Petro y López y dijo sentirse satisfecha de haber contribuido a concretar no solo ese acercamiento puntual, sino también otros que se han venido dando entre sectores progresistas y el Pacto Histórico. Afirmó que seguirán trabajando en esa dirección.

¿Por qué unirse precisamente ahora? Ella respondió que frente a la sinrazón, el autoritarismo, la censura, la ausencia de libertades democráticas y el desmonte de los derechos sociales en Colombia es necesario tomar una posición.

Agregó que los sectores que defienden la democracia y la vida están trabajando en un acuerdo que va más allá de una coyuntura electoral, pero que, sin duda, buscará que en las próximas elecciones regionales se construya un bastión de defensa democrática frente al gobierno de Abelardo de la Espriella.

Para el analista Gabriel Cifuentes, el episodio puede sonar previsible —al fin y al cabo, la política es dinámica—, pero la fotografía representa un intento de una nueva reorganización del espectro progresista, esta vez con la pretensión de tener un alcance mayor que el del Pacto Histórico.

Con el país completamente fracturado en dos, señala, lo que empezará a verse es la confluencia de posturas políticas diversas en contra del gobierno de turno y de lo que representa.

Una historia de choques

El acercamiento tiene un ingrediente adicional: López y Petro vienen de una relación política marcada por fuertes enfrentamientos. Aunque López se sumó a la campaña de Cepeda en la recta final, previamente había sido una crítica aguda de Petro, en particular durante el paso de ella por la Alcaldía de Bogotá.

Sus principales cuestionamientos se centraron en un presunto sabotaje a los proyectos de la capital, en lo que consideró un fracaso de la política de seguridad nacional y en una presunta intervención indebida del entonces presidente en la política local.

López acusó a Petro de maltratar a la capital y de intentar frenar obras clave. También le reprochó intervenir en decisiones ya tomadas a nivel distrital, como el contrato de la primera línea del metro. En su momento llegó a advertirle públicamente: “La Alcaldía no está vacante”.

También responsabilizó al Gobierno Nacional de ser excesivamente permisivo con las estructuras criminales en el marco de la política de Paz Total y sostuvo que los beneficios jurídicos otorgados a grupos armados incrementaron la extorsión, el terrorismo y el narcotráfico en varias regiones del país.

 

Cepeda y María José Pizarro.jpeg
El entonces candidato a la Presidencia, Iván Cepeda, y su jefa de debate, María José Pizarro, quien ahora muestra su alegría al considerar que Claudia López se sumó a la Alianza por la Vida. Foto: Archivo CAMBIO.

 

La exalcaldesa, además, lo acusó de utilizar recursos públicos, redes sociales y medios oficiales para difundir narrativas falsas, calumniarla y afectar sus aspiraciones políticas.

Sostuvo que el Gobierno Nacional deshonró y traicionó la ilusión de cambio de millones de ciudadanos al permitir que persistieran prácticas de corrupción y polarización.

López también insistió en que gobernar de manera eficiente exige contar con profesionales idóneos y, en ese contexto, lanzó la frase “no necesitamos Julianas que compran títulos”, en referencia directa al escándalo de Juliana Guerrero.

Utilizó ese caso para arremeter contra la gestión de Petro y sostuvo que el fallido nombramiento de Guerrero en el Viceministerio de la Juventud demostraba que en el Gobierno se priorizaban los amiguismos y el padrinazgo político por encima de la preparación académica.

El día del caso Guerrero

El encuentro entre Petro y López se produjo el mismo día de conocerse la condena contra Juliana Guerrero. El Juzgado 46 Penal del Circuito con Función de Conocimiento de Bogotá avaló el preacuerdo entre Guerrero y la Fiscalía General de la Nación y profirió sentido de fallo condenatorio en su contra por el delito de fraude procesal en modalidad dolosa.

La excandidata a viceministra de Juventudes aceptó haber presentado ante el sistema SIGEP II dos diplomas académicos falsos de la Fundación Universitaria San José.

Guerrero fue condenada a 36 meses de prisión. Sin embargo, gracias a los términos del acuerdo —que degradó su participación de autora a cómplice—, el juez le concedió la suspensión condicional de la ejecución de la pena, por lo que no iría a prisión de manera efectiva.

Además, quedó inhabilitada para ejercer cargos públicos durante dos años y medio. Esto significa que bien podría volver a aspirar a un cargo público bajo el tutelaje de Petro que siempre la ha defendido. Y también en un posible cargo público que Petro pueda volver a ejercer.

El futuro político de Petro

La versión que corre en sectores afines a la izquierda es que el expresidente Petro evalúa postularse nuevamente a la Alcaldía de Bogotá en las elecciones de octubre de 2027. Sin embargo, hasta ahora no existe una confirmación oficial de su parte.

Tras su salida de la Casa de Nariño, el panorama sobre su futuro político se ha ido configurando en torno a varias claves. En los sectores de izquierda y en el Pacto Histórico se analiza con fuerza una fórmula en la que Petro compita por la Alcaldía de Bogotá mientras el exsenador Gustavo Bolívar aspire a la Gobernación de Cundinamarca, con el objetivo de recuperar y consolidar el poder territorial progresista en el centro del país.

Su exesposa, Mary Luz Herrán, confirmó públicamente que el nombre de Petro suena con insistencia para el cargo, lo que ha avivado el debate.

 

COLP_338058.jpg
El presidente de la República, Abelardo de la Espriella. Claudia López y Gustavo Petro explicaron la fotografía en la que aparecen juntos como una muestra de la necesidad de unirse para enfrentar a su gobierno. Foto: Presidencia de la República.

 

Actualmente, Petro ejerce como el principal jefe de la oposición frente al gobierno de Abelardo de la Espriella. Con el respaldo de una bancada de 42 representantes y 25 senadores, presentó una estructura alternativa denominada “Gabinete por la Vida”, integrada por exministros y exfuncionarios de su gobierno, para ejercer control político y defender las reformas de su administración.

El camino de Claudia

La situación de Claudia es otra. En las elecciones presidenciales de mayo, obtuvo 225.517 votos, equivalentes al 0,95 % de la votación nacional. El vaso se puede ver medio lleno o medio vacío. Quedó bien lejos de los punteros, es cierto, pero también es verdad que se ubicó en la quinta posición de la primera vuelta.

Los analistas dicen que su desplome electoral no fue exclusivo sino un fenómeno que afectó a todo el centro político. El golpe, empero, fue duro. No alcanzó el umbral del 4 % que exige la ley, por lo que perdió el derecho a la reposición de votos de su campaña presidencial.

Y su compañero de equipo en el tarjetón le dijo adiós.  Leonardo Huerta se desempeña hoy como director general del Departamento Administrativo de la Función Pública, el premio que le dio De la Espriella.

De ser su fórmula vicepresidencial en la primera vuelta, Huerta tomó un camino distinto de cara al balotaje. En junio anunció sorpresivamente su respaldo al entonces candidato de derecha, a quien describió como “un camino de cambio” frente al modelo político anterior.

Claudia, en cambio, anunció su respaldo a Iván Cepeda en la recta final antes de la segunda vuelta. Pese a las fuertes diferencias que había mantenido con el gobierno saliente de Petro, decidió apoyar al candidato del Pacto Histórico para frenar el avance de De la Espriella.

Aclaró que su decisión no era una adhesión ciega ni un cheque en blanco, sino un respaldo independiente motivado por la defensa de la democracia y de las libertades institucionales. Destacó que conocía al senador desde hacía más de 30 años y calificó su carácter como una “fuerza serena” y un “corazón conciliador”, en contraste con lo que definió como el estilo de confrontación directa de Petro con quien ahora posa en la fotografía.

“Un pierde pierde”

El analista político Carlos Arias sostiene que en este episodio opera un principio central de la psicología política: la coherencia. A su juicio, tanto Claudia López como Gustavo Petro corren el riesgo de fracturar la suya propia con este acercamiento.

Según Arias, López se acerca a Petro buscando reencauchar su imagen pública y reinventarse electoralmente —no ideológicamente—. Ahí es donde ve la falla de coherencia: el movimiento respondería a una necesidad electoral y no a una convicción política.

También buscaría el guiño de una candidatura que le permita volver a ser un actor relevante, al menos en Bogotá, algo mucho más difícil de lograr a escala nacional.

Para este experto en comunicación política el electorado de Petro y de Cepeda en la capital sigue siendo fuerte y podría apalancar una precampaña de López, que —advierte— ya demostró no tener la misma fuerza electoral de antes en la ciudad.

Para el analista, se trata de un escenario en el que ambas partes pierden. Si Petro recibe a López, le da algún respaldo o alienta su precandidatura a la Alcaldía de Bogotá, el solo hecho de que vuelva a jugar en ese tablero —donde ya compiten con fuerza figuras como Carlos Carrillo, Susana Muhamad y María Fernanda Carrascal, dos de los cuales aspiran también a la Alcaldía— terminaría fracturando y dividiendo a la izquierda, incluso si López no lograra ganar.

A su juicio, la Alianza por la Vida es, en el fondo, un intento de López por reencauchar su figura. Y no está claro si Petro no ve suficientemente fuertes a Susana Muhamad o a Carrillo, o si simplemente quiere medir qué tipo de reacción genera este movimiento en la opinión pública.

La fotografía, por ahora, es apenas la primera señal de una partida que acaba de comenzar.

Finalización del artículo
12 min de lectura·0% leído

Lea los comentarios

Temas en este artículo

Artículo de libre acceso

Libre

Compartir en redes sociales