Así ha mutado la propuesta de constituyente de Petro: de asambleas a referendo y hasta vía acuerdo de paz

Crédito: Crédito fotografía: Colprensa

27 Mayo 2024

Así ha mutado la propuesta de constituyente de Petro: de asambleas a referendo y hasta vía acuerdo de paz

Hace dos meses, el presidente Petro habló por primera vez de una constituyente. Desde entonces, en sus trinos y discursos, la propuesta ha mutado más de cinco veces. ¿Hacia dónde quiere ir el mandatario? Nadie lo tiene claro.

Por: Andrés Mateo Muñoz

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La primera vez que Gustavo Petro habló de una constituyente como jefe de Estado fue el pasado 15 de marzo. Ese día, al calor de la tarima en Puerto Rellena (o Puerto Resistencia), en Cali, el presidente lanzó una idea que pareció nacer de un impulso gestado al fragor de la plaza pública que tanto lo cautiva.

Sin embargo, más de dos meses después, la sorpresiva idea de una constituyente ha demostrado ser todo menos que un capricho. El problema es que ese ‘todo’ sigue siendo una mezcla de ideas vagas y desconcertantes. En trinos y discursos posteriores a sus gritos heridos en Cali, el presidente ha intentado explicar el contenido de su propuesta. Aún así, la idea de la constituyente ha mutado tanto que parece renovarse cada semana. 

Esta es la cronología de cómo ha ido transformándose la camaleónica propuesta presidencial de una constituyente.

La propuesta original en Puerto Resistencia

El viernes 15 de marzo, cuando caía la tarde en Cali, el presidente Petro tomó por sorpresa a la opinión pública. Lo que parecía un discurso más, se transformó en el anuncio más controversial en lo corrido del gobierno Petro. Los medios de comunicación registraron en tiempo récord las palabras del jefe de Estado.

“Si esta posibilidad de tener un gobierno electo popularmente en medio de este Estado y bajo la Constitución de Colombia no puede aplicar esa constitución, porque lo rodean para no aplicarla y se lo impiden, entonces Colombia tiene que ir a una asamblea nacional constituyente”, dijo Petro en ese entonces.

El presidente pronunció esas palabras frente a la minga indígena y a organizaciones sociales que llegaron al monumento a la resistencia, símbolo del paro nacional de 2021. La reforma a la salud estaba próxima a hundirse en el Senado, el Congreso estaba en una parálisis para frenar los proyectos del Gobierno y hubo una cascada de mociones de censura en contra de varios ministros. 

La propuesta motivó decenas de artículos y columnas de opinión señalando la inconveniencia de una constituyente, así como sus casi nulas posibilidades de ver la luz, al menos por los caminos institucionales. Petro dijo que el debate nacional sobre la idea “estaba bien”. 

Luego, el 17 de marzo, un día después de su discurso. El presidente le respondió a Germán Vargas Lleras, quien en una columna aseguró que el objetivo de la constituyente era revivir la reelección presidencial. Al respecto, Petro dijo que “no era adicto al poder”.

El exvicepresidente fue el único al que le sonó la idea de una constituyente. Vargas Lleras retó al presidente Petro a medirse en las urnas. El mandatario respondió en un discurso en Tierralta, Córdoba:

“Venga y medimos fuerzas dicen por ahí, no. El proceso constituyente no es entre los dirigentes tradicionales del país. Antes que nada es darle el poder a la población. No es el dirigente de arriba, Vargas Lleras se equivoca ahí. Es la ciudadanía tomando poder de decisión”, dijo Petro.

Los ocho puntos para ‘cambiar sin cambiar’ la Constitución de 1991

El 18 de marzo llegaron las primeras aclaraciones. A través de un extenso trino y una entrevista con El Tiempo, el presidente afirmó que su idea no era cambiar la Constitución del 91 sino desarrollarla. Además, expuso los ocho puntos principales sobre los que trataría una constituyente:

  1. El cumplimiento del acuerdo de paz de La Habana.
  2. Garantizar en el corto plazo las condiciones básicas de existencia a toda la población colombiana: “agua potable, salud, y renta para la población más vieja”.
  3. Priorizar la educación pública y la reforma agraria.
  4. Constitucionalizar la lucha contra el cambio climático.
  5. Garantizar que la política monetaria priorice el empleo y la producción.
  6. Hacer un reordenamiento territorial.
  7. Eliminar la financiación privada de las campañas políticas.
  8. Reformar el sistema de Justicia.

El trino ‘explicativo’ de Petro cerró con un desarrollo del cómo convocar a la asamblea constituyente de la que habló en Cali: “Proponemos la constitución de coordinadoras municipales de fuerzas populares que desaten la organización y la movilización general de la ciudadanía”. Sin embargo, a la fecha no se sabe qué son dichas coordinadoras, ni cómo funcionan, si ya están en marcha y cómo pueden “desatar” la movilización de la ciudadanía.

Luego, el 19 de marzo, y como si se tratara de dejar migajas para seguir el rastro de su propuesta, el presidente escribió otro trino en respuesta al presidente del Congreso, Iván Name. El senador se había manifestado en contra de la idea del presidente y de eventualmente cerrar el Congreso. En su respuesta, el jefe de Estado mencionó por primera vez el papel del Congreso en el proceso constituyente que quiere convocar:

“El Congreso citará la constituyente o la decisión constituyente de la ciudadanía en el momento apropiado”, escribió Gustavo Petro.

Ese mismo día, el presidente se reafirmó en que su propuesta no era para cambiar la Constitución de 1991 sino más bien recuperarla. “Las constituyentes no siempre derogan, sino recuperan lo contrarreformado y añaden lo que, por su tiempo, una constitución no pudo declarar”, dijo Petro.

¿Lo que importa es el fondo y no la forma?

Durante los quince días posteriores a su discurso en Cali, el presidente empezó a reivindicar las “asambleas populares” como la expresión del poder constituyente. En las jornadas del “Gobierno con el Pueblo” en Córdoba y Sucre, Petro impulsó las discusiones asamblearias. También le hizo un guiño a las asambleas estudiantiles en la Universidad Nacional en el marco de la crisis generada por la elección del nuevo rector.

Sin embargo, además de las preguntas sobre la logística de esas asambleas, las dudas sobre cómo escalar lo que allí se decida a un rango normativo seguían sin resolverse, incluso hasta la actualidad. 

El 15 de abril, un mes después del discurso en Puerto Resistencia, Petro concedió una entrevista a Noticias RCN.  En la conversación, el mandatario fue interrogado sobre la posibilidad de convocar una constituyente vía decreto. Petro nunca respondió con un tajante no. Más bien optó por decir que el poder constituyente “se convoca a sí mismo”, y pronunció una frase que se volvería célebre:  “Los invitaría a que miraran menos la forma que el contenido”.

Cuatro días después, el presidente convocó marchas para el primero de mayo. Su argumento fue el de convocar al poder constituyente, que incluía a las” fuerzas populares”. Las marchas fueron masivas y, en plena Plaza de Bolívar, Petro volvió a hablar de su constituyente. 

En esa ocasión, el presidente dio dos nuevas pistas de hacia dónde iba a mutar su idea: habló del acuerdo de paz con las Farc y de la necesidad de que el pueblo decida. Aunque en ese momento parecieron palabras enigmáticas, cobraron sentido tiempo después, cuando el presidente habló de referendo y Álvaro Leyva lanzó la idea de juntar lo pactado en La Habana con la propuesta de constituyente.

Referendo y acuerdo de paz: doble globo

Luego de semanas de hablar de la idea constituyente sin precisar en sus caminos prácticos, el presidente Petro habló por primera vez de un camino puntual: el referendo. Lo hizo el 10 de mayo en un discurso en Cali. Allí habló de llevar a canon constitucional puntos de un acuerdo nacional con las “oligarquías” a través de este mecanismo, menos controversial que una asamblea constituyente.

Para hacer realidad un referendo, se necesita tramitar un proyecto de ley en el Congreso y superar el examen constitucional. Además, para que la votación sea válida deben votar la cuarta parte del padrón electoral, más de 9 millones de personas.

Por último, Álvaro Leyva, ya conrfirmado como excanciller, hizo un particular pronunciamiento el pasado 22 de mayo. Ese día lanzó una fórmula para convocar a una constituyente a través del acuerdo de paz con las extintas Farc.  “El acuerdo de paz de La Habana no ha concluido”, dijo Leyva, y aseguró que todavía no se ha hecho el acuerdo político que allí se planteó. 

La idea de Leyva fue apoyada por el presidente, quien no descartó esa posibilidad el 24 de mayo en un discurso en el Cauca. “Lo de la jugadita que dijo la periodista es que yo puedo a través de las altas partes contratantes citar a una asamblea nacional constituyente, ella hace esos cálculos, pero tiene esa fuerza”, dijo Petro.

La propuesta generó el rechazo de los arquitectos del Acuerdo de Paz, como el expresidente Juan Manuel Santos y el senador Humberto de la Calle. 

“Usar el Acuerdo de Paz con las Farc para convocar a una constituyente es un absurdo”, dijo Santos.

Así las cosas, la idea de la constituyente de Petro se ha transformado en cinco ocasiones. Pasó de una propuesta gaseosa y está aterrizando a mecanismos poco ortodoxos. Cualquiera que sea el camino, lo claro es que la constituyente no es un capricho y el Gobierno está buscando las rutas para darle forma en los próximos dos años.

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