Monstruo femenino, deidad protectora, mujer rodeada de serpientes y oro, pero también una isla en Colombia cuya belleza, exuberancia, frondosidad, diversidad e historia petrifican ––como lo hacía también Medusa, una de las tres Gorgonas–– a quienes han podido observarla. Es mujer y es el hogar de miles de especies, muchas endémicas, y el mayor arrecife coralino del océano Pacífico. Es nuestro tesoro oculto, nuestra riqueza inmaterial, nuestra magia y misticismo y por eso debería ser nuestro templo. Pero como no son capaces de vernos, entender quiénes somos, protegernos y honrarnos decidieron convertirla en una base militar patrocinada por los gringos.
Frustrante que una vez más el poder femenino de la naturaleza y la creación sea tan intimidante que deba ser aplastado por el gobierno de los padres.
El complejo militar, que no es un simple desembarcadero para guardacostas, tendrá un muelle de 170 metros y una torre de comunicaciones que ya construyeron. Además, habrá un edificio administrativo, uno de alojamiento para los militares, otro para la alimentación de estos y un tanque de almacenamiento de 5000 galones de gasolina.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios















