
Impotencia, rabia y frustración es lo que sentimos muchos colombianos al tener que tolerar, una y otra vez, que los funcionarios públicos nos roben y malgasten los recursos del Estado impunemente. La corrupción está enquistada en lo público, en las trampas del supuesto libre mercado y también en la prensa. Determina las relaciones de poder, sostiene las instituciones, y mantiene esa jerarquía que reprime, rompe sueños y roba oportunidades. Está en toda Colombia, y se ha intensificado en los últimos años en el departamento del Cesar donde lastimosamente, ya hace un tiempo, a los cesarenses desesperados, se les obliga a aguantarla con resignación.
Esta semana la Fiscalía le imputó al exalcalde de Valledupar Augusto Ramírez Uhía, mejor conocido como Tuto Uhía, los delitos de peculado por apropiación agravada y contrato sin cumplimiento de requisitos por la construcción del parque cultural La casa en el aire, en donde el Estado debe pagar casi 9.000 millones de pesos, 3.000 de estos en presuntos sobrecostos. Hay que aclarar que el exalcalde en este momento está en prisión domiciliaria por otros dos delitos cometidos durante su administración.
Lo que la prensa nacional y local ––con excepción del medio valduparense El Periódico, que tiene a todos sus periodistas amenazados de muerte–– no cuentan, es que detrás del exalcalde siempre estuvo el representante por el Partido Conservador Ape Cuello. No solamente el congresista fue aportante a su campaña para la alcaldía; según fuentes locales, también era el que mandaba.
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