
Si hay un candidato al que últimamente dan por muerto los analistas políticos, ese es Sergio Fajardo. Entiendo las razones. El profesor no es el mismo de hace cuatro años. Rodolfo Hernández le quitó la bandera anticorrupción, Alejandro Gaviria se le metió en el terreno de la educación, no es el único exalcalde de Medellín en la carrera y Claudia López ya no está ahí como su escudera. Sin embargo, y sin mucho, Fajardo todavía puede dar la sorpresa. Una serie de circunstancias políticas podría terminar impulsando al candidato de las ballenas, los jeans y las pulseras a la Casa de Nariño.
A menos de 30 días de las consultas interpartidistas, Fajardo sigue punteando en la Coalición Centro Esperanza. A pesar de su flojo desempeño en los debates, del escándalo de Hidroituango y de los procesos que ha tenido que enfrentar en la Contraloría y la Fiscalía, el exalcalde todavía le lleva una cómoda ventaja a la poderosa marca Galán y al candidato novedad Alejandro Gaviria, entre otros.
Si gana la consulta, Fajardo se convertiría, por sustracción de materia, en el candidato natural del centro político. Esa no es una bandera menor. Según la última encuesta de cultura política del Dane, casi el 40 por ciento de los colombianos se identifica con esa corriente ideológica. No es un mal punto de partida para la primera vuelta.
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