
La implosión de la semana en la Coalición Centro Esperanza corrió por cuenta de Jorge Enrique Robledo. El senador acusó a Alejandro Gaviria de romper los acuerdos base de la alianza de centro al reunirse con César Gaviria y Germán Vargas Lleras y advirtió que si el exrector de la Universidad de los Andes gana la consulta el 13 de marzo, ni él ni su partido lo apoyarán. Para Robledo, el exministro Gaviria es un cuerpo extraño, una fuerza disociadora que rompe con la armonía de la coalición. Sin embargo, a menos de dos semanas de la elección en la que el Centro Esperanza escogerá a su candidato, valdría la pena preguntarse si no es precisamente Robledo el instrumento que desafinará en un eventual gobierno de la Esperanza.
El uribismo y el petrismo como enemigos comunes han sido el pegamento que ha mantenido unida a la coalición. Esa es la única razón que explica cómo uno de los más destacados dirigentes políticos de la izquierda puede hacer parte de una alianza que lleva la palabra “centro” en su nombre. Hasta el momento, los cónclaves, las garroteras públicas y las interminables discusiones sobre mecánica electoral han minimizado las diferencias ideológicas. No obstante, tarde o temprano, esas diferencias aflorarán.
El equipo programático de la coalición ha intentado establecer unos principios ideológicos generales que marquen el norte de un eventual gobierno. Sin embargo, la carta de navegación deja por fuera muchos puntos sensibles, por lo que surgen varias preguntas relacionadas con la visión política y económica que Robledo ha hecho pública durante su larga carrera.
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