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Gabriel Silva Luján
Puntos de vista

La cuestión militar

Todos sonríen para la foto. Una sonrisa que no deja de ser un poco forzada. En el centro, como amo y señor del feudo, aparece Álvaro Uribe. A su alrededor, los comandantes. El general Mora, con la cabeza gacha, quizás incómodo, quizás un poquito avergonzado; también presentes los generales Ceballos, González, Castro y el almirante Ordóñez. Todos, sin excepción, respetables hombres de armas. Todos, sin excepción, reunidos en el lugar y en el momento equivocados.

Estos altos oficiales están retirados del servicio activo y pueden hacer lo que quieran y encontrarse con quien deseen. Aún así, en el contexto del proceso electoral, de la coyuntura política y de la situación nacional, nadie va a creer que estaban con su antiguo jefe -líder de la extrema derecha en Colombia- rememorando las victorias del pasado.

La inconveniencia política de la reunión salta a la vista. Sería solo una anécdota más en la permanente brega del exsenador Uribe Vélez por ejercer como comandante en jefe de las Fuerzas Militares, a la sombra. Pero la desfachatez de la tertulia no debe sorprender. Este encuentro no es más que la punta del iceberg del constante esfuerzo del uribismo por politizar la fuerza pública. Aunque Uribe siempre se ha esmerado en sembrar entre cadetes y soldados la doctrina contra el proceso de paz, esa politización se aceleró de una manera avasalladora en el gobierno Duque.

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