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Lucas Pombo
Puntos de vista

Los ganadores invisibles

No nos engañemos. Gustavo Petro fue el gran ganador de las elecciones del domingo. Su coalición es hoy la primera fuerza política en el Senado, su consulta arrasó en las urnas y cada vez es más difícil que sus contrincantes –incluso unidos– lo puedan atajar. El candidato de Colombia Humana desapareció al Centro y se quedó con la bandera del cambio. Paradójicamente, igual de ganadores se pueden proclamar dos veteranos que, bolígrafo en mano, demostraron que los vientos de transformación soplan fuertes, pero no lo suficiente como para tumbar los cimientos de la vieja política: Omar Yepes y César Gaviria.

Yepes Alzate no improvisó. El director del Partido Conservador no perdió tiempo en intentar mover la balanza de la opinión a su favor y se dedicó a jugar el “chico” en el que nadie les gana a los azules: sumar a los caciques electorales más poderosos del país. Durante más de un año, Yepes se dedicó a sumar al “dream team” de la maquinaria: Andrade, Pineda, Tamayo, Barreto, Mehreg, sin importar los pecados pasados y futuros.

La estrategia era tan clara que el Partido Conservador renunció a la posibilidad de lavarse la cara con una cabeza de lista de opinión y decidió jugársela nada más y nada menos que con Nadia Blel, la heredera de la casa política más poderosa y cuestionada de Bolívar. La jugada funcionó: 16 senadores y 25 representantes a la Cámara. De paso, Yepes logró la unidad de la federación de caciques de su partido en torno a la figura de su candidato presidencial, David Barguil, y de la coalición de la derecha.

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