Excelentísimo señor embajador de los Estados Unidos ante Colombia, Philip S. Goldberg, le escribo esta carta en mi papel de columnista de un medio de comunicación colombiano, privilegio que llevo con mucho honor y orgullo. Pero también como ciudadano estadounidense preocupado y confundido.
He seguido con atención las declaraciones y acciones de la Embajada ante las decisiones de la justicia colombiana en diferentes casos. Esto me ha impulsado a escribirle esta misiva. A título personal, como columnista y como ciudadano de la nación que usted representa ante Colombia, mi país de nacimiento.
El gobierno de los Estados Unidos de América, acertadamente, le ha suspendido o cancelado la visa de entrada al país a varias personas de alto perfil, por casos jurídicos muy sonados en Colombia o, simplemente, por ser imputados por la justicia nacional.
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