
El debate de moción de censura contra el ministro de Defensa, Diego Molano, y las recientes declaraciones del comandante del Ejército, general Eduardo Zapateiro en contra de un candidato a la Presidencia parecen poner de manifiesto que la supremacía del control civil sobre el militar ha sido sustancialmente erosionada en Colombia. En esa misma dirección ha quedado en el ambiente una sensación predominante y dolorosa: la de que algunos sectores políticos subvaloran los derechos fundamentales de la población campesina de nuestro país y están dispuestos a justificar actos reiterados de violencia contra ella
En un estimulante artículo del historiador militar norteamericano Richard Kohn llamado: How Democracies Control the Military, este considera que el control sobre las Fuerzas Armadas por parte de funcionarios civiles elegidos por el pueblo es fundamental en una democracia. Para ello el principal requisito es que esta tradición apuntó a que los cuerpos oficiales armados sean políticamente neutrales y se prevenga así cualquier posibilidad de intervención militar en la vida política.
El control civil permite que una nación base sus valores, instituciones y prácticas en la voluntad popular y no en las opiniones de los líderes militares, cuya perspectiva, por definición, se centra en la necesidad del orden interno y la seguridad externa. El Ejército es, por necesidad, una de las instituciones menos democráticas en la experiencia humana. Las costumbres y procedimientos marciales chocan por naturaleza con la libertad individual y la libertad civil, valores supremos de las sociedades democráticas, afirma Kohn.
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