
Los anaqueles de libros que tenemos en nuestras casas funcionan de manera similar a los estantes de las farmacias. Allí reposaron obras clásicas de la literatura o de la historia a las que acudimos en momentos en que vuelven a adquirir una inusitada pertinencia. Tal es el caso de la obra del escritor y periodista británico David Sinclair, llamada Sir Gregor MacGregor and the Land than Never Was publicada hace casi dos décadas. Esta narra la vida de un personaje encantador y aventurero de nuestra independencia: El general escocés Gregor Mac Gregor, protagonista de episodios trágicos y bochornosos que incluyeron estruendosos fracasos militares, fraudes colosales y extensos engaños tanto a entidades bancarias como a miles de ingenuos europeos de la época.
Un lugar de esas aventuras fue precisamente la llamada costa de Mosquitos, en donde MacGregor se hizo proclamar príncipe y cacique de Poyais, autorizado por el rey de los indígenas misquitos, quienes estaban fuertemente influenciados por los británicos. ¿Cómo obtuvo esos derechos este oficial escocés? Se conoce que, en los primeros meses de 1820, estuvo en el cabo Gracias a Dios con el rey de la nación Misquito negociando, en el transcurso de una tarde de borrachera, la concesión de tierras que convertiría en el mítico Principado de Poyais. Como garantía de probidad, MacGregor había registrado su propia concesión de tierras en el Tribunal Superior de Cancillería de Londres.
Con el dinero de importantes inversores y su título de cacique, Mac Gregor obtuvo centenares de miles de libras. Cinco comerciantes de Londres se adjudicaron los contratos para suministrar a los colonos desde productos alimenticios hasta herramientas para la agricultura y la obtención de madera. Todo resultó ser un extraordinario fraude. Nos cuenta Sinclair que cuando uno de los barcos atracó en la mencionada costa, esta se encontraba plagada de pantanos, y los colonos se dieron cuenta de que habían sido víctimas de uno de los engaños más elaborados de la historia.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios














