
Por ser ellos, dos jóvenes fueron agredidos en Chapinero con palos, piedras, un cinturón y hasta un cuchillo. Por ser homosexuales. Por ser maricas como les gritaban sus agresores. Simplemente por ser. A pesar de las múltiples llamadas de auxilio, la Policía nunca llegó.
Por ser drag, o drag queen, la artista Lucifer Velastric ha tenido que soportar en su ciudad natal, Cartagena, y luego en donde vive actualmente, Medellín, toda clase de agresiones:
“Mira que desde el arte drag, desde sentirnos una mujer, cuando nos maquillamos, cuando nos ponemos una peluca, vivimos la experiencia de cualquier mujer, llámese una mujer lesbiana, una mujer trans, que al ponerse una peluca siente esa victimización en las calles del hombre que la mira, que la intenta robar, porque cree que es mucho más frágil, o hablando de experiencias propias cuando he salido justamente con mis niños, mi familia drag, han intentado violentarnos por el hecho de ser diferentes”.
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