
Por estos días se habla mucho de inflación y de energía. La invasión de Rusia a Ucrania ha transformado radicalmente la geopolítica mundial de los combustibles. Los precios de los alimentos están también por las nubes, y echan un manto de incertidumbre sobre la seguridad alimentaria en muchos países. La inflación desbordada es el telón de fondo de las inquietudes económicas en todo el planeta.
Dentro de este contexto hay tres preguntas energéticas de mucho fondo que corresponderá al próximo gobierno responder. Pues el de Duque se marchará seguramente en puntillas, sin dejarnos conocer qué piensa y sin tomar una posición clara.
La primera pregunta tiene que ver con el Fondo de estabilización de los combustibles: ¿Cuál es su futuro? ¿Cómo se piensa enjugar la inmensa deuda que está acumulando? Este fondo fue creado para evitar trasladar a los consumidores domésticos las fluctuaciones bruscas de los combustibles en los mercados internacionales.
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