
Sucedió lo que hace unas semanas parecía imposible. Rodolfo Hernández logró sacar de la segunda vuelta a Federico Gutiérrez. El ingeniero presionó el botón de reanudación de la campaña presidencial, obligando a Gustavo Petro a cambiar el guion que había preparado, cuando el resultado de las elecciones parecía definido. Ahora, con una brújula que apunta hacia un norte distinto, el Pacto Histórico tendrá que trazar una nueva carta de navegación, en medio de la incertidumbre.**
El resultado del domingo fue agridulce para Petro. Pese a haber ganado con 8 millones y medio de votos –2 millones y medio más que Hernández–, el panorama para el candidato del Pacto Histórico es complicado. Por sustracción de materia, el ingeniero se volvió el estandarte del antipetrismo y el escampadero de los sectores de derecha. Esta nueva dinámica llevará a que buena parte de los 5 millones de votos de Federico Gutiérrez, de los 274.000 votos de John Milton Rodríguez y de los 50.000 votos de Enrique Gómez vaya directamente a la cuenta corriente del ingeniero, que llegaría a una cifra cercana a los 11 millones de votos.
El pozo de nuevos votos de Petro está casi seco. Para empezar, el senador de Colombia Humana necesita atacar la abstención en regiones en las que es fuerte. Como Juan Manuel Santos en la segunda vuelta del año 2014, la campaña del Pacto Histórico necesita estimular la votación en los departamentos de la costa Caribe, en los que Petro tiene una gran fuerza, para neutralizar la altísima participación de Santander (66 por ciento), donde el ingeniero marca la parada.
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