
Está ahí, frente a las narices del país lo que podría ser el acto más cuestionable de la campaña de Gustavo Petro. A diferencia de muchos periodistas, analistas, panelistas y políticos, yo sí creo que los denominados petrovideos revelan algo, y eso es más oscuro que un maquiavélico hippie dándoselas de JJ Rendón que, mientras dice “por favor no graben está llamada”, manda a crear noticias falsas. Petro está siendo financiado por lo que sobró del Cartel de Cali.
Fuentes dentro del Pacto Histórico afirman que María Antonia Pardo, quien hasta hace unos meses trabajó en el equipo de comunicaciones, obtuvo dicho trabajo no por su talento o genialidad. Su mismo jefe, Eduardo Noriega, según los petrovideos publicados por Semana, lo dejaba claro: “María Antonia no tiene un equipo capacitado para atender todas las demandas de comunicación… y además María Antonia no está de acuerdo con la línea de comunicaciones”. Pero esto ya lo sabía Gustavo Petro. Y le importó poco, porque el trabajo de Pardo no era comunicar, mientras amenazaba a Epa Colombia con quedar muy mal si no le aceptaba una entrevista a Petro; era conseguir financiación de los hermanos más poderosos del país. Y lo consiguió.
Para probar esto, no solo se tienen unos testimonios que prefieren ser anónimos. Cuando la campaña de Petro comenzó a sentir que la falta de profesionalismo de María Antonia les estaba afectando (“la señora María Antonia lo que es, es un riesgo”, como lo dijo Benedetti), Xavier Vendrell, Verónica Alcocer y Armando Benedetti plantearon el dilema en una reunión: a María Antonia tenían que sacarla de la campaña.
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