Ir al contenido principal
Jaime Honorio González
Puntos de vista

El hombrecito

Elegiremos entre el odio y el miedo. No es un panorama alentador. Pero es lo que hay.

El odio es a Gustavo Petro, en general por su pasado guerrillero, por su militancia en el M, el grupo que atacó al Palacio de Justicia, esa herida que permanece abierta y que difícilmente cerrará. Por lo menos en los próximos 50 años.

El miedo es a Rodolfo Hernández, en general por su carácter descontrolado, explosivo, visceral, el típico energúmeno que insulta por teléfono al que le lleve la contraria y está listo a irse a los golpes, de ser necesario.

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.

Suscribirme
Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir en redes sociales