
Quienes no votaron por Gustavo Petro ni por Rodolfo Hernández en la primera vuelta, han tenido que profundizar más y a paso acelerado sobre las ventajas de uno y otro candidato de cara a la segunda vuelta.
Las conclusiones son claras para varios, los dos son representaciones del populismo. Los dos supuestamente ofrecen un cambio, si se compara con lo que ofrecían otros candidatos. Sin embargo, un detallado análisis de cada uno de ellos expone un escenario distinto.
Pareciera que ninguno hará cambio alguno. Gustavo Petro, ganador en primera vuelta, se rodeó desde el principio de malas compañías –que lo debilitan– precisamente para asegurar el poder. Rodolfo Hernández, quien quedó de segundo, responde de manera populista a los ofrecimientos de acompañamiento por parte de sectores políticos que lo pueden robustecer.
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