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Johana Fuentes
Puntos de vista

Orgullo

Por reconocerse como un hombre gay, a los 17 años Smith Rivera fue golpeado y abusado sexualmente por los paramilitares en San Juan de Urabá. Tuvo que salir desplazado de su territorio amenazado de muerte. Llegó a Guamocó, sur de Bolívar, pero allí no corrió con mejor suerte. Los guerrilleros de las Farc que dominaban la región también lo violaron.

“No quería seguir viviendo, me encerré”. Sin embargo, dos años después tuvo la oportunidad de regresar a su municipio y acercarse a la Casa de la Cultura, allí empezó su carrera artística como coreógrafo: “Ya no era el marica, era el bailarín”. Aunque realmente su vida cambió cuando una de las cantaoras del grupo de bullerengue no pudo llegar y le pidieron reemplazarla, ese día nació La Poderosa. “El bullerengue me sanó. Es la magia, la resistencia, las letras, los tambores los que me logran liberar”.

Hoy, La Poderosa es reconocida como una de las mejores cantaoras de bullerengue –su grupo acaba de ocupar el segundo lugar en el Festival Nacional–, tiene semilleros de canto y danza con la comunidad diversa, hace pedagogía y trata de crear espacios seguros. “No es fácil, en los pueblos pequeños reina el machismo y a los niños se les enseña a discriminar y odiar, en vez de aceptar, pero con el arte espero cambiar esa realidad”. La Pode, como le dicen de cariño, resignificó el bullerengue y en sus letras cuenta las historias de las violencias que ha tenido que padecer la comunidad LGBTIQ+ durante el conflicto armado. Para ella, orgullo es servir y poder levantar la voz a través de la música: “Colombia me llora, hay gente que matan, sufriendo la madre mía llora, el pueblo me ataca”, dice en su canción más reciente.

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