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Yohir Akerman
Puntos de vista

La otra crisis del ICBF

Esta es la historia de otra dolorosa razón por la cual Concepción ‘Concha’ Baracaldo, la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), debería renunciar. Debate que se nos refundió con la agitación de las fiestas de fin de año pero que, por la seguridad de los niños y menores, debemos retomar.

No solo por ser una corbata de la primera dama, Verónica Alcocer, o por su falta de experiencia en el sector. No. Ni tampoco por la preocupante situación de desnutrición infantil que se documentó en La Guajira a finales del año pasado. Crisis que hasta ahora ha dejado más de 20 niños wayuus muertos en lo que va de este gobierno.

La señora Baracaldo también debería renunciar por lo que está sucediendo en el Guaviare. Vamos a eso. Según los datos oficiales, la seccional del ICBF en ese departamento recibe cuatro denuncias a la semana de abusos sexuales contra menores. Cuatro a la semana. Son 16 al mes. Son 192 niñas al año a quienes les roban su infancia, la inocencia y la posibilidad de una vida sana mentalmente o una salud sexual sosegada. Y esos son únicamente los casos que se denuncian o se documentan.

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