
La victoria tiene siempre consecuencias. La derrota del Pacto Histórico no será la excepción.
Ya existen muchas interpretaciones sesudas sobre lo que significan los resultados para la situación política. Sin embargo, hay un aspecto de la lectura del contenido de los resultados electorales que más bien poco se menciona: la exigencia de mayor y mejor seguridad.
Hasta hace poco el problema de la inseguridad había descendido significativamente en el ranking de las preocupaciones de los ciudadanos. Hoy las encuestas muestran que ese aspecto de la situación nacional sube nuevamente a los primeros lugares de las preocupaciones de los ciudadanos. No es para menos. Todas las manifestaciones de violencia y crimen se han disparado. El deterioro de la situación de orden público y seguridad ciudadana ya no se limita a las zonas en conflicto o a los municipios que domina las organizaciones criminales. Efectivamente la situación de orden público es hoy, otra vez, una gran angustia generalizada.
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