
Desde el jueves pasado varias personas han discutido el alcance del “fuera Petro” en el Metropolitano. Parte de la oposición, y varios activistas en redes sociales, publicaron el video para mostrar el rechazo y malestar que siente gran parte del pueblo colombiano frente al gobierno de Petro. Presentaron el video como si fuera una prueba del rechazo pacífico e inocente contra el presidente. Por su parte, Petro y muchos de sus seguidores, acusaron de cobardes a quienes participaron en el cántico, por haberlo dirigido contra una niña: Antonella Petro. Algunos, adicionalmente y en defensa del presidente, trataron de minimizar el hecho y señalaron que habían sido pocos los que habían participado en ese canto.
Ni lo uno ni lo otro. Ni todos los que cantaban son unos santos que manifestaban su descontento con el gobierno pacíficamente e ignoraban la presencia de la hija menor del presidente, ni todos son unos vándalos que atacaban a una menor de edad. Como se ve en algunos videos, en efecto, hubo varias personas que dirigieron un ataque contra su hija. Muy reprochable y despreciable. Los ataques contra Antonella son injustificables; no solo porque ella no tiene nada que ver con el gobierno de su padre, sino porque una menor no tiene que ser sujeta a ese nivel de matoneo. Mucho menos cuando es en manada. Es un acto cobarde que debe ser condenado.
Pero como también se puede ver en los primeros videos publicados, el canto era masivo. Negar ese descontento popular es tapar el sol con un dedo. Muchos de los que participaron en la protesta no tenían forma de saber que la hija del presidente estaba ahí y, seguramente, se unieron al canto simplemente porque lo oyeron y quisieron manifestar su descontento en el estadio. Meterlos a todos en un mismo costal como vándalos y cobardes es acusarlos de algo que no hicieron. Decir, como lo dijo Petro en un trino, que quienes cantaron son unos cobardes a los que “les gusta es que bombardeen a los niños, fusilen a los jóvenes y se roben el erario”, no solo es sumamente ofensivo, sino que es ir demasiado lejos.
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