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Johana Fuentes
Puntos de vista

Faltan 30

Kevin Fabián Grimaldo tenía 19 años cuando fue asesinado por el ELN. Trabajaba en la finca de su padre sembrando cacao y soñaba con terminar el bachillerato y tener un cultivo de arroz. Una guerrilla cruel y mezquina le arrebató la vida y dejó a su familia sumida en una profunda tristeza y con un dolor irreparable.

“Lo sacaron de la finca como a las cinco de la tarde, lo amarraron y lo subieron en una moto. La orden era matarlo, no sé por qué. Nosotros estábamos viviendo en medio de la guerra, a un lado del río estaba el ELN y al otro lado los gaitanistas. Yo vi ese peligro y quería sacarlo de allá, pero a él le gustaba mucho el campo”, dice Wilfrido Grimaldo, padre de Kevin.

La finca de los Grimaldo está ubicada en el corregimiento de Palmarito, zona rural de Cúcuta. Wilfredo es el representante de la Asociación de Cacaoteros de la región, tiene una condición de discapacidad y por ello Kevin se puso al frente de las labores de la cosecha. “No teníamos dinero para pagar un cuidandero y mi hijo insistía en quedarse allá, nunca salía. Yo quería que terminara el colegio y siguiera estudiando, pero a él lo que le apasionaba era la pesca y el campo”.

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