
Mientras escuchaba fragmentos del testimonio del exjefe paramilitar Salvatore Mancuso ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), a la que contó detalles de crímenes cometidos por paramilitares en Chocó y Antioquia, en coordinación con miembros del Ejército, me sentí escuchando el mismo relato que me hicieron las víctimas de algunos de esos hechos, mientras los cubría como periodista en el año 1997.
Es decir, 26 años después, el victimario ratificaba lo que yo había oído de sus víctimas. No entiendo entonces por qué algunos se empeñan todavía en poner en duda todo lo que ha dicho el primer exjefe paramilitar aceptado en la JEP.
A menos, claro, que se piense que Mancuso y sus víctimas se pusieron de acuerdo para fraguar un relato de hechos atroces que coinciden en tiempo, lugar y en la identidad de los victimarios.
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