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Juan Fernando Cristo
Puntos de vista

Columna impopular

Esta no es una columna de día de inocentes, faltan diez días para celebrarlo. El Congreso, al igual que la justicia y la Junta del Banco de la República, demostró este año el papel fundamental que juega en la estabilidad institucional del país y la separación de poderes. En el caso de las Cortes y el Banco las decisiones técnicas y jurídicas, que adoptan con plena independencia y autonomía, contribuyen a generar tranquilidad en los distintos actores económicos y políticos, mientras que en el Congreso los contrapesos se dan por razones políticas y las reformas avanzan con lentitud, al no contar el gobierno con unas mayorías claras en ninguna de las dos Cámaras.

El parlamento colombiano, al igual que la mayoría en el mundo, es peligrosamente impopular. El 80 por ciento de los ciudadanos rechazan su gestión y a los partidos allí representados. En los últimos 15 años se cuentan por decenas los congresistas condenados por la justicia por corrupción o asociación con grupos ilegales. El ausentismo y la incapacidad reiterada de la institución para sintonizarse con la gente y reducir sus exagerados privilegios, generan una justificada furia ciudadana contra los parlamentarios. Sin embargo, en los últimos años han pasado desapercibidas para medios de comunicación y analistas decisiones cruciales que interpretan la opinión pública, más allá de las presiones o los halagos burocráticos de los gobiernos de turno. Así sucedió con las objeciones a la ley estatutaria de la JEP y la fallida reforma tributaria en el gobierno de derecha de Duque, y ahora con el paquete de reformas sociales del mandato de izquierda de Petro.

¿Qué tienen en común proyectos tan disímiles de gobiernos tan radicalmente opuestos como los de Duque y Petro? Que en todos los casos estas iniciativas arrancaron con una fuerte oposición de diversos sectores de la sociedad y encuestas desfavorables. Las objeciones de Duque a la JEP nunca lograron respaldo popular. Fueron numerosas las movilizaciones ciudadanas en contra del intento de hacer trizas La paz, así como las expresiones de la comunidad internacional que exigían al presidente retractarse del camino emprendido. Finalmente, las mayorías parlamentarias escucharon a la opinión nacional e internacional y derrotaron el propósito gubernamental. La Corte Constitucional también hizo lo suyo.

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