
2024 luce -desde el punto de vista fiscal- especialmente confuso. Acaso vaya a ser el año en que se reviente la regla fiscal y entramos en el espiral de las finanzas insostenibles. Lo cual sería una calamidad. Por eso se impone un timonazo pronto para que este mal augurio no tenga lugar.
El consejo autónomo de la regla fiscal (Carf) que se ha distinguido por su independencia y profesionalismo acaba de proferir su pronunciamiento #9 (diciembre 5) que pone las cosas en su justa perspectiva.
El pronóstico no es muy halagador: el gran peligro lo ubica en que se haya programado un monto de gasto en el presupuesto del año entrante “que excede los ingresos estructurales que se planean recibir. El déficit total en 2024 podría ascender a 104,6 billones de pesos”.
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