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Sandra Borda
Puntos de vista

Cumbre Petro-Biden: La esencia de una conversación

Resulta muy pertinente que los mandatarios de Colombia y Estados Unidos se hayan puesto una cita para discutir los temas bilaterales. La llegada de la administración Petro a Colombia ha implicado cambios importantes y muchos de ellos no tienen solo una dimensión doméstica: para que sus planes puedan llegar a feliz puerto, será necesaria la concertación con varios miembros de la comunidad internacional, pero particularmente, con Estados Unidos.

Hay dos temas claves en donde las transformaciones son notorias y por lo que hemos visto, son susceptibles de generar desencuentros entre los dos países: los cambios de la política en contra de las drogas ilícitas propuestos por el gobierno colombiano y la política de sometimiento a la justicia de las organizaciones criminales en el contexto de la paz total. Estos dos temas están íntimamente vinculados y aunque Estados Unidos ha preferido actuar con cautela, reacciones públicas de varios funcionarios dejan ver que la preocupación no es ninguna ficción.

El presidente Petro ha sugerido, siguiendo entre otras cosas las conclusiones a las que han llegado la gran mayoría de los estudios académicos sobre el tema, que el énfasis de la guerra contra las drogas debe estar en la interdicción y no en el cultivo. La guerra no debe ser contra los campesinos con pequeños sembradíos y por ello, ha preferido una aproximación basada en la sustitución voluntaria y gradual de estos cultivos. Por la misma razón, ha sido crítico de la erradicación forzada que constantemente enfrenta a la fuerza pública con el campesinado y ha decidido que esta estrategia sea solo usada en contra de los grandes cultivos industriales.

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