
En la reunión de Proantioquia en Medellín a la que asistió el presidente de la república la semana pasada, les dijo a los empresarios paisas allí reunidos que estaba dispuesto a negociar “el modelo económico del país”. No aclaró con quién exactamente estaba dispuesto a negociarlo. Pero agregó en esa misma reunión que no pensaba cometer el mismo error de Juan Manuel Santos, que siempre fue claro en el sentido que el “modelo económico de Colombia” era una línea roja que estaba excluido de los temarios de los diálogos de paz con la guerrilla.
En la agenda que se acordó con el ELN en México en el punto denominado “democracia para la paz” se dice que habrá un espacio de “deliberación social” que supone “examinar “el modelo económico y político” desde una perspectiva democrática y mediante la participación de todos los sectores, sin exclusiones. Es decir, dentro de los parámetros del sistema democrático, sus instituciones y procedimientos”. (ver El Tiempo, 2 de abril, página 1.4).
Ahora bien: ¿cómo se tramitará, en la práctica, este propósito?
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