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Juan Fernando Cristo
Puntos de vista

Menos ideas, más acción

Cuando se cumplen ocho meses del nuevo gobierno y faltan ocho semanas para que culmine el primer periodo de sesiones del nuevo Congreso, es importante hacer un balance desapasionado del rumbo del país. No cabe duda de que con el primer presidente de izquierda democrática se sienten cambios en la sociedad y, según desde la orilla que se mire, para algunos son positivos, se esperaban hace décadas, mientras para otros significan una catástrofe. Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre, reza un conocido adagio popular. Además, es aún temprano para aventurar conclusiones definitivas sobre el mandato de Petro.

Hasta ahora es evidente que se respiran aires reformistas que generan esperanzas de un lado y miedos e incertidumbre del otro. Las barras bravas en que se convirtieron sectores radicales de la política colombiana caen con frecuencia en exageraciones e inconsistencias hasta divertidas. Las ultimas polémicas son el mejor ejemplo de ese fanatismo absurdo. Mientras unos salieron en forma apresurada e irresponsable, con imágenes falsas, a anunciar que en Semana Santa estaban vacíos los destinos turísticos del país y responsabilizar al gobierno, otros mostraron playas llenas y trancones en las principales vías para demostrar lo contrario. ¿Cuál es la realidad? Que Cartagena, Santa Marta o la zona cafetera no estuvieron desocupadas, pero sí disminuyó la movilización de turistas en comparación con años anteriores. Las reacciones de los mismos fanáticos del respaldo de la Ocde a las reformas sociales del gobierno también resultan contradictorias.

El gobierno todos los días agita ideas y promueve la controversia. Eso es positivo en un país en el que pocas veces se abren espacios para la deliberación democrática y en la mayoría de oportunidades nos dedicamos a los insultos y las descalificaciones personales. Sin embargo, pasados los primeros meses, y ya puestas sobre el tapete las grandes ideas del Pacto Histórico, como la transición energética, el cambio en el enfoque de la lucha contra las drogas, las reformas sociales, la reforma agraria y la paz total, es momento de aterrizar y organizarse mejor para la ejecución de unas propuestas que en algunos casos requieren reformas constitucionales o legales, y en otros solo decisión política y capacidad de ejecución. Esto último sucede con la política de paz y de víctimas.

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