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Juan Fernando Cristo
Puntos de vista

Salvatore Mancuso en la JEP

“Todo es grave, nada es nuevo”. Esa es la recurrente afirmación en distintos círculos políticos y económicos del país frente a las declaraciones del excomandante paramilitar Salvatore Mancuso en cuatro audiencias públicas consecutivas ante la JEP. Tras esas diligencias judiciales, los magistrados de la corporación deberán definir si lo aceptan y, en caso afirmativo, el jefe ‘para’ tendrá que precisar sus acusaciones y entregar pruebas para acceder a las penas alternativas contempladas por el acuerdo de paz.

Mientras la JEP avanza en su tarea, veamos algunas de las menciones de Mancuso en los últimos días: “En Córdoba no hay un solo oficial superior que diga que no participó conmigo y operó en operaciones conjuntas, o en planeación o apoyo”. ”A mí quienes me enseñaron a pilotear fueron pilotos de la Policía, el Ejército y la Fuerza Aérea. De los 15 días de permiso que tenían, 10 nos instruían”. “Yo fui totalmente entrenado por las Fuerzas Militares en todo sentido y ellos tenían conocimiento”. “Cuando entramos al Catatumbo se coordinó con el Ejército. Se planificó con el general Mario Roa. En la zona ya se habló con el coronel Matamoros”. Agregó, “las coordinaciones siempre estuvieron, la Policía que estuvo en La Gabarra y Tibú, lo mismo que el Ejército… siempre desde que entramos hasta que salimos”. “Castaño recibe el pedido de que son tantas las víctimas que se estaba llamando la atención. Producto de esas presiones Castaño ordena desaparecer a esas víctimas en hornos. Luego se agregó la práctica de arrojar las víctimas a territorio venezolano”.

“En el año 2002 las autodefensas intervinieron de manera directa las elecciones al Congreso el 10 de marzo de 2002 y también las elecciones en mayo de Presidencia de 2002”. “Hubo ayudas en elecciones al candidato presidencial Horacio Serpa, al mismo presidente Pastrana y a Uribe”. En este punto, como en los demás, la JEP tendrá que pedir explicaciones a Mancuso porque no es posible que los paramilitares hayan apoyado al mismo tiempo a Serpa y Uribe en las elecciones de 2002. De hecho, antes de mayo de 2002, Serpa denunció ante el fiscal general la presión que ejercían los grupos paramilitares en departamentos como Magdalena, Cesar y Córdoba para obligar a la gente a votar por el candidato Uribe. Dentro de las afirmaciones de Mancuso también está la reiteración de la responsabilidad de los paramilitares en el asesinato de Jaime Garzón, que se ejecutó, según él, ”por petición directa a Carlos Castaño de altos mandos militares”. Igualmente la solicitud de Francisco Santos para montar el Bloque Capital en Bogotá y el asesinato del exalcalde de El Roble en Sucre, Edualdo Diaz, según Mancuso facilitado por el retiro de su esquema de protección. Así mismo señaló que las masacres del Aro y La Granja fueron solicitadas por Pedro Juan Moreno como secretario de Gobierno de Antioquia.

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