
El gobierno de la señora Meloni (coalición de centro -derecha) está proporcionando sorpresas a los italianos todos los días, sorpresas buenas y malas.
El primer grupo de sorpresas tiene que ver con la política migratoria y demográfica. Italia, como otros países europeos, registra una fuerte caída en sus índices de natalidad. Las proyecciones indican que no recogerá el “bono demográfico” que, por ejemplo, se ha mencionado para el caso colombiano por la alta migración venezolana. Es decir, que en pocos años nos beneficiaremos por la alta tasa de jóvenes preparados que fortalecerá nuestro mercado laboral.
En Italia sucede lo contrario: las proyecciones indican que habrá faltantes de jóvenes preparados para asumir las necesidades de la demanda laboral que se anticipa. Esto ha planteado un debate grande: ¿abrir las puertas a los inmigrantes preparados o mantenerlas restringidas? Los partidos opositores al gobierno Meloni abogan por lo primero; la Meloni quisiera mantener las puertas italianas semicerradas y más bien propone estimular los nacimientos de niños italianos.
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