
Ya nos estamos acostumbrando a escuchar en los medios fogonazos de anuncios presidenciales que rápidamente se apagan y casi siempre terminan en nada.
Para recordar los más recientes mencionemos el anuncio de una OTAN y de una Corte Internacional de Justicia para la cuenca amazónica que cayeron en el vacío entre los jefes de Estado asistentes a la cumbre de Belén de Pará. Es elemental que con anuncios de tanta profundidad no se puede sorprender a los presidentes en las plenarias de las reuniones internacionales. Ellas requieren minucioso trabajo previo entre las cancillerías y grupos de trabajo, pues de lo contrario caen en el cortés silencio diplomático, como sucedió en la Cumbre de Belén. Es una extraña diplomacia de fogonazos publicitarios y estériles resultados.
Fue también muy curioso el temario que revistió la reunión bilateral entre nuestro presidente y el de la Confederación Helvética, que tuvo lugar luego de la extraña desaparición del jefe de Estado colombiano a continuación de la Cumbre amazónica. Según ha trascendido, uno de los puntos que el presidente Petro le planteó al suizo fue el de estudiar el marchitamiento o cierre de la mina del Cerrejón en La Guajira, una de las más grandes del mundo a cielo abierto.
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