La actuación más relevante de Carlos Ernesto Camargo Assis, defensor del Pueblo, ha sido la defensa de una persona, no la del pueblo. Y una defensa que ahora los hechos demuestran fue particularmente amañada.
Vamos por partes. Camargo fue magistrado del Consejo Nacional Electoral, CNE, elegido por el Partido Conservador y el Centro Democrático. Su actuación más significativa en ese cargo fue, y ha sido incluso en su actual posición, la de archivar la investigación en contra de Óscar Iván Zuluaga, por la presunta entrada de dineros de Odebrecht a su campaña. Ahora sabemos de boca y confesión del propio Zuluaga, que esos hechos nunca fueron presuntos, sino que, fuera de ser probados, lograron ser embolatados.
No fue gratis, claro. Los artífices del archivo de la investigación salieron favorecidos en el gobierno del expresidente Iván Duque con grandes puestos. Al exmagistrado Felipe García Echeverry lo nombraron embajador en Bruselas y Camargo Assis salió para la Federación Nacional de Departamentos y después para la Defensoría del Pueblo, donde ha repartido contratos y nombramientos que da gusto.
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