
Luis Carlos Sarmiento y su hijo Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez, dueños del Grupo Aval, socio colombiano de Odebrecht en la construcción de la Ruta del Sol 2, esa megacarretera que nunca se construyó, están de fiesta, o al menos eso es lo que ellos creen.
La razón para tanto jolgorio es que la Fiscalía colombiana acaba de encubrir su versión según la cual, los directivos del Grupo Aval nunca supieron de las coimas que se pagaron en sus narices y que, si hubo actos corruptos, estos fueron cometidos solo por un exempleado, el maléfico José Elías Melo, entonces presidente de Corficolombiana, una de sus más significativas empresas.
En la rueda de prensa en la que la Fiscalía anunció el supuesto fin de la investigación, “exoneró” a los directivos del Grupo Aval de toda responsabilidad en el esquema de pago de coimas que se habría urdido desde la Ruta del Sol 2, epicentro de un escándalo desde donde se giraron más de 33 millones dólares entre sobornos y pagos irregulares durante varios años.
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