
Si algo ha sabido la población afro es trabajar. Uno de los estereotipos más distantes de la realidad es que somos perezosos; es fácil darse cuenta de que la asignación de esta característica fue más que nada una forma de justificar los maltratos, golpizas y exigencias durante la esclavización. Bien lo describió la británica Mary Prince en su texto autobiográfico que circuló en dos ediciones de 1831, en una agitada Londres que debatía fervientemente sobre la abolición de la esclavitud en el mundo y en particular, en sus colonias del Caribe, donde aún era legal.
Era la primera vez que se publicaba a una mujer negra en Reino Unido, y se trataba de una que había nacido en Bermudas, dentro de una familia esclavizada, y que llegó a Londres al servicio de su último amo quien, pese a los enormes esfuerzos que hizo Mary para juntar dinero y comprar su libertad, jamás accedió a dársela. Su único camino fue huir en una ciudad que le era completamente ajena, donde el frío le agravaba los horribles dolores por un reumatismo y otros malestares derivados de las inhumanas condiciones a las que fue sometida por sus distintos amos.
Este texto fue publicado por primera vez en América Latina en 2022 como La historia de Mary Prince. Una esclava de las indias occidentales contada por ella misma. En un trabajo conjunto de Ediciones del Lirio, Centauri Press y el Instituto de Historia de Cuba con su Editorial Historia.
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