Los problemas en la contratación pública con este Gobierno no han dado tregua. Son varias las denuncias que hemos escuchado sobre el mal manejo de importantes procesos de licitación en los que están comprometidos millonarios recursos y como al presidente Petro le ha tocado apagar otros incendios, han pasado desapercibidas las advertencias.
Uno de los casos más complejos es el que tiene que ver con la contratación para la elaboración, suministro y distribución de los pasaportes en Colombia. Es un proceso por 600.000 millones de pesos que adelanta el Ministerio de Relaciones Exteriores y que ha tenido todo tipo de irregularidades que evidencian mal manejo administrativo, pero también desidia por parte del Gobierno a la hora de garantizar la libre competencia.
Aunque en su momento se advirtió que se estaría direccionando la licitación para que se la quedaran los mismos contratistas, que llevan veinte años con ese proceso, y se le pidió al canciller explicaciones sobre las maniobras que se hicieron desde su entidad para quitar del medio a los otros competidores, la respuesta fue igual a las que daban anteriores administraciones: hacer caso omiso y permitir que solo una empresa pueda participar, porque prácticamente le hicieron los pliegos a la medida.
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