
El presidente Gustavo Petro anunció jubilosamente, y en medio de aplausos de la concurrencia que lo acompañaba en un evento sobre economía popular, que dentro de la reestructuración que se está pensando para el Banco Agrario se trasladarían a esta entidad todos los depósitos que el Gobierno mantiene tanto en el Banco de la República como en las entidades crediticias de carácter privado.
Agregó el presidente que la idea es que el Banco Agrario se transforme en la entidad crediticia más grande del país, reforzando todas sus operaciones hacia el financiamiento de la economía popular.
A primera vista todo esto suena bien. ¿Quién se opone a que los saldos oficiales que duermen en las cuentas que el Gobierno mantiene en el Banco de la República y en la banca privada, se destinen a darle un gigantesco empujón al financiamiento de la economía popular?
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